Cuando George Simenon comparó Europa con un violín sonando de noche en una calle mojada estaba evocando una tradición cultural elevada al rango de idiosincrasia. Esa herencia que va de Mozart a Shostakóvich, de Cervantes a Balzac, de Rembrandt a Picasso, de Farinelli a Caruso, de Homero a Kavafis, de Aristóteles a Kant, de Erasmo a Goethe, de Rabelais a Kafka. Un acervo común basado en la filosofía griega, el derecho romano y la religión judeocristiana, la tríada fundamental sobre la que los padres fundadores de la CE construyeron un artefacto político para coser las heridas de un continente devastado por la barbarie supremacista aria. Una utopía realizable y realizada de paz civil, progreso económico, sensibilidad moral y estabilidad democrática....
Ver Más