Los aranceles de Donald Trump podrían afectar drásticamente a la industria cinematográfica mundial, pero no de un modo tan directo como cabría esperar
El día de la liberación. Con este peculiar nombre —por no llamarlo exabrupto—, Donald Trump ha bautizado la jornada en la que ha puesto patas arriba la geopolítica internacional y, de paso, ha hecho que la sombra de una nueva recesión comience a planear sobre nuestras economías a golpe de aranceles a las importaciones de productos al país de las barras y estrellas. El listado arancelario del presidente de los Estados Unidos de América oscila entre el 10% mínimo que se ha impuesto a territorios como el Reino Unido o Brasil hasta el demoledor 54% adjudicado a China —que suma un 34% al 20% previo—, pasando por el 46% de Vietnam, el 37% de Bangladesh, el 26% de Corea del Sur o el 24% de Japón. El cine, ¿en peligro? Bajo este escenario, y dejando a un lado el preocupante escenario que abre para industrias de todos los ámbitos habidos y por haber, una de las dudas que planea sobre nuestro sector es cómo afectará directamente este cambio en el status quo a la industria audiovisual; incógnita a la que el medio Deadline ha intentado dar respuesta hablando con diferentes expertos en la materia. John McVay, director de la asociación británica de productores Pact, ha resumido perfectamente las sensaciones generales del medio, asegurando que “Hasta ahora, no hemos visto ninguna indicación de que esto se aplique a nuestros servicios"; idea con la que concuerda otra fuente anónima desde suelo estadounidense que, más allá del factor tecnológico, no ve mayor impacto potencial: “Los aranceles de Trump están dirigidos a bienes como automóviles, no a la industria audiovisual. Puede haber algunas concesiones en tecnología, pero no veo un impacto claro más allá de eso". En Espinof Las 11 actuaciones de Donald Trump en películas, ordenadas de peor a mejor No obstante, hay preocupaciones menos directas, como la que manifiesta Alice Enders, experta en comercio y exdirectora de Enders Analysis, quien apunta a que "el impacto inmediato más notable será en la publicidad". Pero que no vaya a haber una relación estrecha entre aranceles y producción audiovisual, no quiere decir que la administración Tump no vaya a barrer para casa. Otro experto anónimo de una asociación comercial consultado por Deadline se ha unido a la preocupación del BFI por el cariz proteccionista del nuevo gobierno de Estados Unidos con su industria cinematográfica, lo cual podría afectar a las normativas que exigen que las plataformas de streaming inviertan un porcentaje de su presupuesto en producciones locales de los países en los que operan. “Los aranceles pueden no aplicar, pero eso no significa que Trump no presionará a las empresas estadounidenses para que trasladen su producción de vuelta a EE.UU. Esa es la principal preocupación de los productores ante las posibles políticas del nuevo gobierno”. En esta misma línea encontramos a Olivier Henrard, subdirector general del Centro Nacional de Cine de Francia, que advierte que Hollywood busca recuperar su "edad de oro" a base de bloqueos. “Hollywood quiere recuperar su edad de oro, una edad de oro que supuestamente se perdió por las producciones externas y las regulaciones que obligan a invertir en contenido local. Debemos esperar un enfoque mucho más agresivo hacia nuestro sector audiovisual europeo. En este contexto, estoy convencido de una cosa: debemos reaccionar colectivamente como europeos”. Desde luego, el panorama audiovisual parece tan volátil como cabría esperar, y Matthew Deaner, CEO de Screen Producers Australia, parece haber dado con la clave de todo esto tirando de sentido común: "Asegurar un marco regulatorio sólido en las plataformas de streaming es una prioridad absoluta”. Desde luego, está claro que la guerra arancelaria sólo acaba de empezar. En Espinof | Esta película, con dos nominados al Óscar, se basa en hechos reales para retratar a uno de los grandes villanos de la actualidad En Espinof | "Mi país está gobernado por un matón y un bully". Richard Gere ataca a Donald Trump y Elon Musk en la gala de los Premios Goya - La noticia Los aranceles de Donald Trump podrían afectar drásticamente a la industria cinematográfica mundial, pero no de un modo tan directo como cabría esperar fue publicada originalmente en Espinof por Víctor López G. .

El día de la liberación. Con este peculiar nombre —por no llamarlo exabrupto—, Donald Trump ha bautizado la jornada en la que ha puesto patas arriba la geopolítica internacional y, de paso, ha hecho que la sombra de una nueva recesión comience a planear sobre nuestras economías a golpe de aranceles a las importaciones de productos al país de las barras y estrellas.
El listado arancelario del presidente de los Estados Unidos de América oscila entre el 10% mínimo que se ha impuesto a territorios como el Reino Unido o Brasil hasta el demoledor 54% adjudicado a China —que suma un 34% al 20% previo—, pasando por el 46% de Vietnam, el 37% de Bangladesh, el 26% de Corea del Sur o el 24% de Japón.
El cine, ¿en peligro?

Bajo este escenario, y dejando a un lado el preocupante escenario que abre para industrias de todos los ámbitos habidos y por haber, una de las dudas que planea sobre nuestro sector es cómo afectará directamente este cambio en el status quo a la industria audiovisual; incógnita a la que el medio Deadline ha intentado dar respuesta hablando con diferentes expertos en la materia.
John McVay, director de la asociación británica de productores Pact, ha resumido perfectamente las sensaciones generales del medio, asegurando que “Hasta ahora, no hemos visto ninguna indicación de que esto se aplique a nuestros servicios"; idea con la que concuerda otra fuente anónima desde suelo estadounidense que, más allá del factor tecnológico, no ve mayor impacto potencial:
“Los aranceles de Trump están dirigidos a bienes como automóviles, no a la industria audiovisual. Puede haber algunas concesiones en tecnología, pero no veo un impacto claro más allá de eso".
No obstante, hay preocupaciones menos directas, como la que manifiesta Alice Enders, experta en comercio y exdirectora de Enders Analysis, quien apunta a que "el impacto inmediato más notable será en la publicidad". Pero que no vaya a haber una relación estrecha entre aranceles y producción audiovisual, no quiere decir que la administración Tump no vaya a barrer para casa.
Otro experto anónimo de una asociación comercial consultado por Deadline se ha unido a la preocupación del BFI por el cariz proteccionista del nuevo gobierno de Estados Unidos con su industria cinematográfica, lo cual podría afectar a las normativas que exigen que las plataformas de streaming inviertan un porcentaje de su presupuesto en producciones locales de los países en los que operan.
“Los aranceles pueden no aplicar, pero eso no significa que Trump no presionará a las empresas estadounidenses para que trasladen su producción de vuelta a EE.UU. Esa es la principal preocupación de los productores ante las posibles políticas del nuevo gobierno”.

En esta misma línea encontramos a Olivier Henrard, subdirector general del Centro Nacional de Cine de Francia, que advierte que Hollywood busca recuperar su "edad de oro" a base de bloqueos.
“Hollywood quiere recuperar su edad de oro, una edad de oro que supuestamente se perdió por las producciones externas y las regulaciones que obligan a invertir en contenido local. Debemos esperar un enfoque mucho más agresivo hacia nuestro sector audiovisual europeo. En este contexto, estoy convencido de una cosa: debemos reaccionar colectivamente como europeos”.
Desde luego, el panorama audiovisual parece tan volátil como cabría esperar, y Matthew Deaner, CEO de Screen Producers Australia, parece haber dado con la clave de todo esto tirando de sentido común: "Asegurar un marco regulatorio sólido en las plataformas de streaming es una prioridad absoluta”. Desde luego, está claro que la guerra arancelaria sólo acaba de empezar.
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La noticia
Los aranceles de Donald Trump podrían afectar drásticamente a la industria cinematográfica mundial, pero no de un modo tan directo como cabría esperar
fue publicada originalmente en
Espinof
por
Víctor López G.
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