Podría ser Menorca, pero es una joya escondida a una hora de Madrid: la escapada 'mediterránea' con su propio microclima
Madrid es uno de esos destinos que millones de personas sueñan con visitar. Tiene historia, cultura, ocio y gastronomía. Sin embargo, para quienes viven allí, muchas veces lo que más apetece es justo lo contrario: escapar de la ciudad. Cada fin de semana se convierte en la excusa perfecta para desconectar del bullicio, buscar aire puro y reencontrarse con la naturaleza. Dentro de la propia Comunidad de Madrid hay opciones muy populares para eso. El Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama, por ejemplo, es uno de los rincones más frecuentados para hacer turismo activo. Sus rutas de senderismo, zonas de escalada y paisajes imponentes atraen a miles de visitantes. Dentro de ese parque, destaca La Pedriza, un lugar perfecto para aventureros, escaladores o simplemente amantes del senderismo. Pero más allá de estos destinos clásicos, existe un lugar menos conocido, que bien podría pasar por un rincón del Mediterráneo, y que está apenas a una hora de Madrid. Se trata del embalse de Bolarque. Aunque ya está fuera de la Comunidad de Madrid, en la provincia de Guadalajara, sigue siendo una escapada cercana para los que viven en la capital. Este pequeño paraíso se encuentra donde se unen los ríos Tajo y Guadiela, rodeado de sierras y vegetación, en un entorno que sorprende por su belleza y por un curioso microclima que suaviza las temperaturas. El embalse fue construido a comienzos del siglo XX, y se inauguró en 1910 como parte de un ambicioso proyecto hidroeléctrico. Su función principal era regular el caudal de los ríos y producir electricidad, algo que sigue haciendo. Pero con el paso de los años, el lugar ha ido ganando otro valor: el recreativo. Hoy es uno de esos rincones que muchos consideran un secreto bien guardado. Llegar desde Madrid es bastante sencillo si se tiene coche. El trayecto dura alrededor de hora y media. Basta con tomar la A-2 hacia Zaragoza, desviarse por la N-320 en dirección a Guadalajara y luego seguir hacia Almonacid de Zorita. Desde allí, una carretera local conduce directamente al embalse. No hay buenas conexiones en transporte público, así que lo mejor es ir en vehículo privado. Una vez en Bolarque, las opciones para pasar el día o incluso el fin de semana son muchas. Durante el verano, su playa artificial —conocida como la Playa de Bolarque— se llena de vida. Las aguas son sorprendentemente claras, perfectas para darse un baño o simplemente relajarse al sol. También se pueden alquilar kayaks o tablas de paddle surf por unos diez euros la hora, y así explorar el embalse desde dentro. Uno de los lugares más curiosos es la llamada “Cueva de las Tortugas”, accesible solo por el agua y donde, como su nombre indica, es posible ver a estos animales en su hábitat natural. El entorno también es ideal para los senderistas. Hay rutas para todos los niveles. Una de las más conocidas lleva hasta la ermita de Nuestra Señora de los Desamparados. Es un paseo tranquilo, sin grandes desniveles, que discurre junto al río Guadiela, cuyas aguas tienen un color azul intenso. Al final del camino hay zonas de picnic y vistas que invitan a parar el tiempo. Otra ruta más exigente es la que conduce al antiguo convento carmelita del Desierto de Bolarque, hoy en ruinas. Este camino es más largo y algo menos transitado, pero para quienes disfrutan de la aventura y el misterio, merece la pena. Eso sí, conviene ir preparado, ya que el acceso puede estar cubierto de vegetación en algunos tramos. También es una zona apreciada por los aficionados a la pesca. En sus aguas se encuentran especies como el lucio, la carpa o el black bass. Como siempre, hay que respetar las normas y tener los permisos necesarios. El embalse forma parte del llamado “Mar de Castilla”, un conjunto de embalses que incluye también los de Buendía, Entrepeñas o Almoguera. Juntos forman una de las mayores zonas húmedas del país y ofrecen muchas opciones para el turismo rural, con alojamientos, actividades y pueblos con encanto. Fotos | Google Maps, Wikipedia Commons En DAP | No es Gredos, pero es uno de los pueblos más bonitos de Ávila: en pleno valle y con un castillo medieval en lo alto En DAP | Parece Borgoña, pero es Navarra: la capital del vino donde un castillo medieval domina el centro de un pueblo perfecto para primavera - La noticia Podría ser Menorca, pero es una joya escondida a una hora de Madrid: la escapada 'mediterránea' con su propio microclima fue publicada originalmente en Directo al Paladar por Jaime de las Heras .

Madrid es uno de esos destinos que millones de personas sueñan con visitar. Tiene historia, cultura, ocio y gastronomía. Sin embargo, para quienes viven allí, muchas veces lo que más apetece es justo lo contrario: escapar de la ciudad. Cada fin de semana se convierte en la excusa perfecta para desconectar del bullicio, buscar aire puro y reencontrarse con la naturaleza.
Dentro de la propia Comunidad de Madrid hay opciones muy populares para eso. El Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama, por ejemplo, es uno de los rincones más frecuentados para hacer turismo activo. Sus rutas de senderismo, zonas de escalada y paisajes imponentes atraen a miles de visitantes.
Dentro de ese parque, destaca La Pedriza, un lugar perfecto para aventureros, escaladores o simplemente amantes del senderismo. Pero más allá de estos destinos clásicos, existe un lugar menos conocido, que bien podría pasar por un rincón del Mediterráneo, y que está apenas a una hora de Madrid.
Se trata del embalse de Bolarque. Aunque ya está fuera de la Comunidad de Madrid, en la provincia de Guadalajara, sigue siendo una escapada cercana para los que viven en la capital. Este pequeño paraíso se encuentra donde se unen los ríos Tajo y Guadiela, rodeado de sierras y vegetación, en un entorno que sorprende por su belleza y por un curioso microclima que suaviza las temperaturas.
El embalse fue construido a comienzos del siglo XX, y se inauguró en 1910 como parte de un ambicioso proyecto hidroeléctrico. Su función principal era regular el caudal de los ríos y producir electricidad, algo que sigue haciendo. Pero con el paso de los años, el lugar ha ido ganando otro valor: el recreativo. Hoy es uno de esos rincones que muchos consideran un secreto bien guardado.
Llegar desde Madrid es bastante sencillo si se tiene coche. El trayecto dura alrededor de hora y media. Basta con tomar la A-2 hacia Zaragoza, desviarse por la N-320 en dirección a Guadalajara y luego seguir hacia Almonacid de Zorita. Desde allí, una carretera local conduce directamente al embalse. No hay buenas conexiones en transporte público, así que lo mejor es ir en vehículo privado.

Una vez en Bolarque, las opciones para pasar el día o incluso el fin de semana son muchas. Durante el verano, su playa artificial —conocida como la Playa de Bolarque— se llena de vida. Las aguas son sorprendentemente claras, perfectas para darse un baño o simplemente relajarse al sol.
También se pueden alquilar kayaks o tablas de paddle surf por unos diez euros la hora, y así explorar el embalse desde dentro. Uno de los lugares más curiosos es la llamada “Cueva de las Tortugas”, accesible solo por el agua y donde, como su nombre indica, es posible ver a estos animales en su hábitat natural.
El entorno también es ideal para los senderistas. Hay rutas para todos los niveles. Una de las más conocidas lleva hasta la ermita de Nuestra Señora de los Desamparados. Es un paseo tranquilo, sin grandes desniveles, que discurre junto al río Guadiela, cuyas aguas tienen un color azul intenso. Al final del camino hay zonas de picnic y vistas que invitan a parar el tiempo.

Otra ruta más exigente es la que conduce al antiguo convento carmelita del Desierto de Bolarque, hoy en ruinas. Este camino es más largo y algo menos transitado, pero para quienes disfrutan de la aventura y el misterio, merece la pena. Eso sí, conviene ir preparado, ya que el acceso puede estar cubierto de vegetación en algunos tramos.
También es una zona apreciada por los aficionados a la pesca. En sus aguas se encuentran especies como el lucio, la carpa o el black bass. Como siempre, hay que respetar las normas y tener los permisos necesarios.
El embalse forma parte del llamado “Mar de Castilla”, un conjunto de embalses que incluye también los de Buendía, Entrepeñas o Almoguera. Juntos forman una de las mayores zonas húmedas del país y ofrecen muchas opciones para el turismo rural, con alojamientos, actividades y pueblos con encanto.
Fotos | Google Maps, Wikipedia Commons
-
La noticia
Podría ser Menorca, pero es una joya escondida a una hora de Madrid: la escapada 'mediterránea' con su propio microclima
fue publicada originalmente en
Directo al Paladar
por
Jaime de las Heras
.