Crítica de Dying for Sex: El sexo, la muerte y la amistad como nunca los habías visto

Michelle Williams brilla en Dying for Sex, una serie sobre sexo, amistad y cáncer que rompe tabúes. Ya disponible en Disney+ y Hulu. Esta noticia ha sido publicada por Cinemascomics.com

Apr 5, 2025 - 17:41
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Crítica de Dying for Sex: El sexo, la muerte y la amistad como nunca los habías visto

Hay series que llegan sin hacer mucho ruido, se deslizan por la parrilla de estrenos como si no quisieran molestar, pero cuando te atrapan, lo hacen con una fuerza brutal. Dying for Sex es una de esas sorpresas. Esta miniserie de FX, basada en el podcast homónimo de Wondery, es mucho más que un simple ejercicio de provocación. Es una declaración de principios sobre cómo vivir… cuando te estás muriendo.

Con Michelle Williams como protagonista absoluta y Jenny Slate como su inseparable compañera de viaje, la serie no se anda con rodeos: sexo, muerte, traumas infantiles, vínculos inquebrantables y la búsqueda desesperada de placer en un cuerpo que se apaga. Todo eso cabe en solo ocho episodios de media hora que, desde ya, puedes ver en Disney+ y Hulu. Pero no nos adelantemos.

El cuerpo como campo de batalla

Molly (Michelle Williams) recibe la llamada que lo cambia todo mientras está en una anodina sesión de terapia de pareja con su marido, Steve (Jay Duplass). El cáncer ha vuelto. Y es terminal. En ese preciso instante, Molly decide algo insólito: no va a pasar el resto de su vida como paciente. Va a vivir, sentir y gozar cada momento que le quede. ¿Y qué mejor forma de hacerlo que a través del sexo?

Sí, Dying for Sex va exactamente de lo que sugiere su provocador título. Pero si crees que se trata de una comedia frívola sobre una mujer alocada teniendo encuentros sexuales en serie, te equivocas. Esta es una historia profundamente humana y desgarradoramente honesta sobre lo que significa recuperar tu cuerpo, tu deseo y tu voz cuando todo a tu alrededor (incluso tu organismo) te grita que ya no eres tú.

Michelle Williams: entre el dolor y el placer

¡Revolucionaria! La serie de Disney+ que convierte el cáncer en una celebración de la vida

Es imposible no empezar alabando la interpretación de Michelle Williams. La actriz, ganadora de múltiples premios, se sumerge por completo en el personaje de Molly. No hay artificio ni distancia. Williams se entrega a cada matiz de esta mujer que, tras años de represión, culpa y trauma, decide reclamar su sexualidad como un acto de resistencia. Ya no busca el amor romántico, sino algo más complejo: comprensión, poder, consuelo, exploración, libertad.

A su lado, Jenny Slate se convierte en mucho más que la amiga graciosa. Nikki, su personaje, representa ese tipo de amistad que no tiene condiciones, que se adapta, que sostiene y que sufre en silencio. Su química con Williams es tan palpable que cada escena entre ambas te rompe un poquito por dentro… para luego reconstruirte.

La revolución será sexual… y espiritual

Lo que hace diferente a Dying for Sex es cómo transforma el concepto mismo de «serie sobre el cáncer». Aquí no hay violines, ni planos llorosos a contraluz. Hay risas, sadomasoquismo, dominación, autodescubrimiento, incluso un vecino (Rob Delaney) que encuentra placer en que le pateen los genitales. Hay un capítulo con vibradores, otro con disfraces y uno más en el que se redefine completamente lo que entendemos por «hacer el amor».

Pero debajo de esa superficie provocadora late un corazón profundamente tierno y valiente. Molly no quiere vivir como una víctima. Quiere ser autora de su historia, aunque sepa que el final ya está escrito. En sus encuentros sexuales, sí, hay deseo, pero también una voluntad feroz de reconstruirse desde las ruinas.

¿Comedia sobre la muerte?

Dying for Sex: la historia real que cambiará tu forma de ver el deseo y la muerte

Sí. Y funciona. Dying for Sex es dolorosa, sí, pero también divertidísima. Tiene un sentido del humor ácido, casi británico, que contrasta maravillosamente con el dramatismo del tema. La escena del hospital en la que un sanitario compara el proceso de morir con el de tener un orgasmo es una declaración de intenciones. Esta no es una serie triste. Es una celebración.

El guion, obra de Kim Rosenstock y Elizabeth Meriwether (New Girl), combina un ritmo ágil con diálogos afilados y momentos de pura verdad emocional. Hay referencias pop, humor incómodo, toques de absurdo y escenas tan crudas como bellas. El equilibrio tonal es perfecto.

Más allá del sexo: trauma y redención

Pero que nadie se equivoque: Dying for Sex no es solo una oda al hedonismo. La serie también se adentra en las profundidades del trauma. Molly fue víctima de abuso sexual en su infancia, y esa herida no cicatrizada ha marcado toda su vida. En su búsqueda de placer, hay también un intento de sanar, de reconciliarse con su pasado, de dejar de sentir vergüenza por su cuerpo y sus deseos.

El personaje de Sonya (Esco Jouléy), la trabajadora social de cuidados paliativos, es esencial en ese proceso. Ella le enseña a Molly que el placer también es político, y que la muerte no tiene por qué ser sinónimo de silencio, ni de renuncia.

Una historia real, un legado imborrable

Lo más impactante de Dying for Sex es que está basada en hechos reales. Molly Kochan, en quien se inspira la serie, murió en 2019 tras compartir su historia en el popular pódcast del mismo nombre, creado junto a su amiga Nikki Boyer (productora de la serie).

La Molly de carne y hueso dejó tras de sí un legado de autenticidad, valentía y ternura. La adaptación televisiva, aunque toma ciertas licencias, respeta su espíritu con devoción. Es un homenaje a su libertad, a su lucha y a su sentido del humor. Una obra que no edulcora, pero tampoco dramatiza en exceso. Que se atreve a ser lo que pocas se atreven: incómoda, divertida, real.

La serie que no sabías que necesitabas

En un panorama televisivo saturado de dramas médicos, comedias románticas y thrillers de usar y tirar, Dying for Sex se alza como una rara avis. No se parece a nada. Es tan inclasificable como su protagonista. Y eso es justo lo que la hace imprescindible.

Porque sí, hay sexo. Y muerte. Y enfermedades. Pero, sobre todo, hay vida. Una vida que se abraza con todas sus contradicciones. Que se vive con intensidad. Que se despide con dignidad y una sonrisa. Dying for Sex no solo rompe tabúes: los convierte en arte.

Disponible ya en Disney+ y Hulu

Todos los episodios de Dying for Sex ya están disponibles para ver en Disney+ y Hulu. Te invito a descubrir esta historia que no te dejará indiferente. Una serie que se atreve a hablar de lo que muchos callan, con una honestidad desarmante y una ternura arrolladora.

¿Ya la has visto? Cuéntame qué te ha parecido en los comentarios. ¿Te esperabas una historia así? ¿Cuál fue el momento que más te conmovió? Y si todavía no estás suscrito a Disney+, este es el momento perfecto. Dale una oportunidad a Dying for Sex y a muchas otras series que no encontrarás en ningún otro sitio. Puedes darte de alta en este enlace.

Esta noticia ha sido publicada por Cinemascomics.com