5 poemas de Egwyddor, de Fran Garcerá
Egwyddor es un libro poético que te atrapa en su profundidad y que, en palabras de Francisco Javier Díez de Revenga, contiene «en sus espacios fragmentos de vida acaecida, intensamente revisitada desde la búsqueda y de la consolación frente a la culpa». El poemario, además, cuenta con dos imágenes del reconocido artista Fito Conesa. En... Leer más La entrada 5 poemas de Egwyddor, de Fran Garcerá aparece primero en Zenda.

Egwyddor es un libro poético que te atrapa en su profundidad y que, en palabras de Francisco Javier Díez de Revenga, contiene «en sus espacios fragmentos de vida acaecida, intensamente revisitada desde la búsqueda y de la consolación frente a la culpa». El poemario, además, cuenta con dos imágenes del reconocido artista Fito Conesa.
En Zenda reproducimos cinco poemas de Egwyddor (Kaótica), de Fran Garcerá.
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rabia
Mírales a los ojos porque te presienten en su sangre. Su sangre tu sangre mi sangre. Ofrece tus manos como un cuenco. Si logran saciarse, les salivaremos su rabia, se tragarán
la rabia el poema el agotamiento la burocracia para ser. Se abren amapolas en enero que espantan a las arañas. No las destruyen les hablan un idioma que nunca les enseñaron quienes las pensaron. Las amapolas están naciendo arañas transparentes que calmarán el sueño y su parto duele.
Ellos nunca nacerán un mundo. Esa ha sido siempre nuestra venganza contra su rabia.
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Momento primero II
Digo «yo», cruje la cáscara de la nuez que sostengo entre las muelas. Puede que algún día me encuentre con la horma de mi presión: en vez del fruto partido, mi boca. Será esta cavidad una rotura nueva
. en su grieta un nacimiento. Quién conoce el secreto que guarda el interior oscuro del molar, el corazón de la nuez roja. Lo oscuro y cálido. Un universo que se expande, que ha nacido y podría ser principio y término del paisaje, un abismo que engulle y crea. Una voluntad que siempre fue, que siempre estuvo, que permaneció adormecida. Lo feroz redivivo.
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Origen III
Los descielados poblaron los otros bosques, los otros ríos, los otros glaciares, las islas otras. Brotaron de su propio halo como las legumbres del invierno. Han abierto los ojos: asistid a la contracción ínfima de sus pupilas.
No Yahweh Señor. No Adonai Elohim Jehová. Solo Egwyddor, principio del bosque; principio del camino; principio del baile; del paso, del afluente, de quien Ama. Principio, promesa.
Te llamaron Egwyddor. Te invocaron Egwyddor. Que canten las aves de la nieve esta nueva ceremonia el deseo íntimo el movimiento de la ola.
Gritaron tu nombre. Si tú no lo haces, yo les naceré un cuerpo nuevo que no haya andado las empalizadas, que no haya dormido en la humedad fría, que no conozca la electricidad.
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Sobre el fuego II
[Tierra]
Yo no pariré a mi hija y esta es una verdad que no quiero evitar. Yo no pariré a mi hija, mi hija no aparecerá río abajo en una cesta de mimbre. ¿Tendrá una deidad que guíe su corriente?
Me muerdo las uñas esperando porque la niña todavía no llega a casa, porque la niña no sabe que esta es su casa, porque la niña no sabe que yo soy sus madres, porque la niña no sabe que yo soy sus padres. Ella todavía no sabe.
¿Alguien será mi hija? Hundo los dedos en el abono de los geranios siento una gracia que no me escucha un dolor palpitante en las puntas de las manos.
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Origen II
El día que nació mi deidad tenía quince años y me miraba en el espejo del baño. No era un lugar majestuoso era íntimo, había agua, tierra, la ventana abierta al fondo, sudaba. Me observaba con atención. Surgió con una calma agitada: «¿Por qué a mí? ¿Por qué yo?». Aquello era un aliento primigenio que aceptó que siempre fue que siempre estuvo.
No se abrió el mar. Tampoco fue todo silencio. Estaba el canto exaltado de las golondrinas. Tiempo después derribaron sus nidos y ninguna voluntad, tampoco la mía, detuvo la aniquilación.
Me lavé las manos y cerré la puerta del baño. La imagen en mi frente zumbaba o quizás era mi dios radiante. Bajé los escalones y salí a la calle. Era verano el aire olía incomparable. Respiraba. Tenía en mi lengua una verdad: «Soy». En fracciones de segundo, hallé un mundo.
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Autor: Fran Garcerá. Título: Egwyddor. Editorial: Kaótica. Venta: Todos tus libros.
BIO
Fran Garcerá es doctor en Estudios Hispánicos por la Universitat de València. Fue investigador predoctoral FPI en el CCHS-CSIC en Madrid entre 2015 y 2019, donde se especializó en las poetas españolas de la primera mitad del siglo XX. Hoy por hoy, es técnico de Archivo y Bibliotecas en el Patronato Carmen Conde-Antonio Oliver del Ayuntamiento de Cartagena. Ha publicado ediciones científicas de las obras de Margarita Ferreras, Mercedes Pinto, Concha Méndez, María Cegarra Salcedo, Carmen Conde, Concha Espina, Josefina de la Torre, Pilar de Valderrama, Amalia Domingo Soler, Eladia Bautista y Patier, Dolores Catarineu, Josefina Romo Arregui, Concha de Marco, María Teresa Cervantes, Concha Méndez, María Dolores de Pablos o Ángela Figuera Aymerich, entre otras. En 2013, obtuvo el Premio de escritura creativa de la Universitat de València por su plaquette El escozor y la sal y, en 2022, publicó su poemario Rotura en Lastura Ediciones.
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