Pedra Furada: el restaurante de A Coruña que mira de frente al mar y explora nuevas posibilidades para el producto gallego
Hace apenas año y medio abría en A Coruña el restaurante Pedra Furada. En el ritmo, a veces frenético, de aperturas y cierres de la ciudad podría pasar por una apertura más, pero lo cierto es que su ubicación y su cocina lo convierten en algo diferente. La entrada está en la calle Almirante Fontanes, pero el comedor se abre, por el otro lado del local, a la bahía, a la playa del Orzán, con unas vistas espectaculares que van del Monte de San Pedro a Montealto y que inundan la sala de esa luz marina que marca la personalidad de la ciudad. Incluso en un día lluvioso de invierno la luz del mar inunda la sala del restaurante desde el otro lado del paseo La estética, con un punto industrial aunque acogedor, remite a la de otro local, en este caso en Vigo, que los conocedores de la cocina gallega actual seguramente identificarán. Hay una explicación para ese paralelismo, porque detrás de Pedra Furada está el Grupo MF, que nació en Vigo en el año 2018 con la inauguración del restaurante Morrofino, con Víctor Fernández al frente. Ese vínculo hace que la cocina de Pedra Furada tenga puntos en común con su hermano vigués aunque, lógicamente, la propuesta se adapta aquí a la ciudad y a su despensa. Los hilos conductores son los mismos: producto local, recetario actualizado y, aquí y allá, guiños a una cocina latinoamericana que Víctor conoce bien, ya que trabajó varios años en distintos países de América. Además, Deisy Barros, su pareja y socia en Grupo MF, es colombiana. Cigalas, aguacatte, tomatillo, camarón pipa Esos elementos hacen que la cocina de Pedra Furada sea inconfundible, basada en platos que tienen su origen en el producto local y en el sabor, siempre intenso y bien modulado, pero que añaden a esas capas una dosis importante de originalidad y que el cliente puede disfrutar a la carta o a través de una serie de menús que se adaptan a las necesidades de cada momento. El pan, estupendo, es de la Panadería Mercedes, de Carral, una localidad a pocos kilómetros de A Coruña que es famosa por sus hornos panaderos. El menú, sin embargo, comienza con un bocado viajero, que pone el contrapunto: panipuri con cecina y crema de queso de oveja trufado. La cigala a la llama con jugo de tomatillo, crema de aguacate y camarones pipa fritos es un buen ejemplo de esa cocina que bebe de aquí y de allá, que superpone al producto de la costa gallega capas de otras influencias, como ocurre también con el jurel soasado con crema cítrica de ají amarillo, salsa allada -un clásico del recetario gallego- y alga codium. Vieira asada, crema de coliflor, alita deshuesada y glaseada, alga codium La tartaleta de atún rojo, kimchi y yema curada y la croqueta de bechamel ahumada, gamba blanca y tajin vuelven a esa cocina, sabrosa, pero más deslocalizada, que encontrábamos al comienzo. Vieira asada, crema de coliflor y alita de pollo deshuesada y glaseada, un plato sabroso, intenso; un mar y montaña a la gallega muy interesante, como el choco a la brasa con cebolla confitada, patata frita y crema de azafrán, uno de los clásicos de la carta, que de algún modo remite a esa cocina de casas de comidas que marca la identidad gastronómica de la ciudad. Katsu sando de rabo de ternera, desmigado y prensado, ajo negro y vinagreta de Jerez. El origen de la receta es japonés, el producto gallego, las influencias -el ajo negro, el aliño- de aquí y de allá. Y terminamos los platos salados con otra vuelta, aunque revisada, a la casa de comidas, en este caso de la mano de un canelón de gallo de corral con emulsión de perejil y ajo. Katsu sando de rabo de ternera gallega con ajo negro, rúcola y vinagreta de Jerez Terminamos con un postre de cítricos, en espuma, en helado y al natural, que aligera y refresca y que es el punto final perfecto para un recorrido por una cocina con identidad propia, local, pero sin prejuicios; viajera, pero con sentido. Actual, pero con un poso de cocina de siempre como telón de fondo constante. Todo eso, junto con la ubicación en pleno centro, las estupendas vistas del mar desde la mesa y unos precios que se adaptan a cada comensal y a cada momento, convierten a Pedra Furada en una alternativa muy interesante a la ciudad, uno de esos recién llegados que, sin embargo, dan la sensación, si juzgamos por el éxito de público, de llevar ahí mucho más tiempo y que se convierten en una estupenda noticia para quien busca ofertas diferentes en A Coruña. Restaurante Pedra Furada Dónde: Rúa Comandante Fontanes, 6. A Coruña Precios: Menús de 30, 49 y 65€. Ticket medio a la carta: 45€ + bebidas Horarios: cierra domingos. Martes solo comidas. Reservas: 621 38 41 76 En DAP | Pracer: el restaurante que triunfa en A Coruña, aunque parece un local de ensayo En DAP | Poca gente conoce este bonito

Hace apenas año y medio abría en A Coruña el restaurante Pedra Furada. En el ritmo, a veces frenético, de aperturas y cierres de la ciudad podría pasar por una apertura más, pero lo cierto es que su ubicación y su cocina lo convierten en algo diferente.
La entrada está en la calle Almirante Fontanes, pero el comedor se abre, por el otro lado del local, a la bahía, a la playa del Orzán, con unas vistas espectaculares que van del Monte de San Pedro a Montealto y que inundan la sala de esa luz marina que marca la personalidad de la ciudad.

La estética, con un punto industrial aunque acogedor, remite a la de otro local, en este caso en Vigo, que los conocedores de la cocina gallega actual seguramente identificarán. Hay una explicación para ese paralelismo, porque detrás de Pedra Furada está el Grupo MF, que nació en Vigo en el año 2018 con la inauguración del restaurante Morrofino, con Víctor Fernández al frente.
Ese vínculo hace que la cocina de Pedra Furada tenga puntos en común con su hermano vigués aunque, lógicamente, la propuesta se adapta aquí a la ciudad y a su despensa. Los hilos conductores son los mismos: producto local, recetario actualizado y, aquí y allá, guiños a una cocina latinoamericana que Víctor conoce bien, ya que trabajó varios años en distintos países de América. Además, Deisy Barros, su pareja y socia en Grupo MF, es colombiana.

Esos elementos hacen que la cocina de Pedra Furada sea inconfundible, basada en platos que tienen su origen en el producto local y en el sabor, siempre intenso y bien modulado, pero que añaden a esas capas una dosis importante de originalidad y que el cliente puede disfrutar a la carta o a través de una serie de menús que se adaptan a las necesidades de cada momento.
El pan, estupendo, es de la Panadería Mercedes, de Carral, una localidad a pocos kilómetros de A Coruña que es famosa por sus hornos panaderos. El menú, sin embargo, comienza con un bocado viajero, que pone el contrapunto: panipuri con cecina y crema de queso de oveja trufado.
La cigala a la llama con jugo de tomatillo, crema de aguacate y camarones pipa fritos es un buen ejemplo de esa cocina que bebe de aquí y de allá, que superpone al producto de la costa gallega capas de otras influencias, como ocurre también con el jurel soasado con crema cítrica de ají amarillo, salsa allada -un clásico del recetario gallego- y alga codium.

La tartaleta de atún rojo, kimchi y yema curada y la croqueta de bechamel ahumada, gamba blanca y tajin vuelven a esa cocina, sabrosa, pero más deslocalizada, que encontrábamos al comienzo.
Vieira asada, crema de coliflor y alita de pollo deshuesada y glaseada, un plato sabroso, intenso; un mar y montaña a la gallega muy interesante, como el choco a la brasa con cebolla confitada, patata frita y crema de azafrán, uno de los clásicos de la carta, que de algún modo remite a esa cocina de casas de comidas que marca la identidad gastronómica de la ciudad.
Katsu sando de rabo de ternera, desmigado y prensado, ajo negro y vinagreta de Jerez. El origen de la receta es japonés, el producto gallego, las influencias -el ajo negro, el aliño- de aquí y de allá. Y terminamos los platos salados con otra vuelta, aunque revisada, a la casa de comidas, en este caso de la mano de un canelón de gallo de corral con emulsión de perejil y ajo.

Terminamos con un postre de cítricos, en espuma, en helado y al natural, que aligera y refresca y que es el punto final perfecto para un recorrido por una cocina con identidad propia, local, pero sin prejuicios; viajera, pero con sentido. Actual, pero con un poso de cocina de siempre como telón de fondo constante.
Todo eso, junto con la ubicación en pleno centro, las estupendas vistas del mar desde la mesa y unos precios que se adaptan a cada comensal y a cada momento, convierten a Pedra Furada en una alternativa muy interesante a la ciudad, uno de esos recién llegados que, sin embargo, dan la sensación, si juzgamos por el éxito de público, de llevar ahí mucho más tiempo y que se convierten en una estupenda noticia para quien busca ofertas diferentes en A Coruña.
Restaurante Pedra Furada
- Dónde: Rúa Comandante Fontanes, 6. A Coruña
- Precios: Menús de 30, 49 y 65€. Ticket medio a la carta: 45€ + bebidas
- Horarios: cierra domingos. Martes solo comidas.
- Reservas: 621 38 41 76
En DAP | Pracer: el restaurante que triunfa en A Coruña, aunque parece un local de ensayo
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La noticia
Pedra Furada: el restaurante de A Coruña que mira de frente al mar y explora nuevas posibilidades para el producto gallego
fue publicada originalmente en
Directo al Paladar
por
Jorge Guitián
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