'Sorda' se sobrepone a los tópicos de películas como 'CODA' y retrata a una madre con la que trata de empatizar dentro de su refrescante mezquindad

Cuando se empezó a hacer cine protagonizado por minorías, todo el mundo cayó en el mismo error: para no causar ninguna controversia y evitar lo que creían que iba a ser un posible varapalo del público, convirtieron a los personajes en infalibles. La voz de la razón, el que nunca se equivoca, el perfecto, el ideal, el que siempre acierta. O si no, planteaban historias emocionales donde tenían un corazón de oro que nos mostraba el lado más bello de formar parte de una minoría social. 'Sorda', por suerte, no tiene ningún miedo a lo que se diga de ella y anda, con la cabeza bien alta, por su propio camino, sin necesidad de pedir perdón ni permiso a nadie. Ni oye, ni escucha Lo más interesante de 'Sorda' no es su reflejo de una maternidad desde la sordera y sus innumerables dificultades (aunque algo de eso hay, por ejemplo, en la fabulosa escena del parto), sino el retrato de una mujer que, de pura imperfección, llega a la mezquindad. Una mezquindad que viene de sentirse vista y válida, claro, pero también de los celos, de la rabia, de sentimientos que ella misma no quiere expresar por miedo a sí misma... y que su sufrido marido termina por poner en palabras en el momento en que le pone un espejo delante que no puede evitar mirar, haciendo frente a su propio egoísmo. En uno de los mejores instantes de 'Sorda', la hija de Héctor y Ángela dice su primera palabra, "agua", mientras juega con su padre. La cara de este pasa rápidamente de la inconmensurable alegría al escuchar a su hija por primera vez a la pena por saber que su esposa solo mostrará la más profunda de las indiferencias. Porque, para ella, la única primera palabra que cuenta es la que haga en lenguaje de signos. Porque quiere entenderla, enseñarla, que le pueda contar sus problemas. Y lo que es un propósito noble acaba por convertirse en una terrorífica obsesión. En Espinof El cine español goza de muy buena salud, pero creo que la gala de los Goya es su enfermedad crónica Cayendo en la empatía pero sin exagerarla, su directora, Eva Libertad (hermana oyente de la protagonista sorda, Miriam Garlo) juega con gran parte de los términos que trataron en su cortometraje homónimo de 2021, pero ampliándolos, refinándolos y construyendo desde ellos. En este sentido no se siente tanto como una continuación o un simple alargamiento chicloso, sino como un castillo construido sobre una buena base: Ángela está repleta de matices y su incomodidad va creciendo a medida que pasan los minutos. No tiene ningún interés en ser considerada "una campeona" o "una luchadora", sino en que hagan un esfuerzo por comprenderla. Por entender que ella se debate entre pretender ser como todo el mundo y celebrar su diferencia. Haciendo oídos sordos Paradójicamente, lo más interesante de 'Sorda' en cuanto a lo técnico es el juego que hace con el sonido, aunque llegue ya cerca del final. Puede que después de 'Sound of metal' y 'CODA' no nos sorprenda tanto, pero es capaz de emular como ninguna otra la frustración de los audífonos, el agónico placer del silencio, los sonidos que se intuyen mediante vibraciones. Es imposible no fascinarse por un truco técnico que funciona dramáticamente a las mil maravillas, sobre todo en el tramo final, y que eleva a la película hasta lograr cierta empatía con un personaje con el que ya hemos aprendido a sentirnos continuamente irritados. En este sentido, y contra lo que pueda parecer, 'Sorda' se asemeja más a películas de "malas madres" como 'Salve María' o 'Cinco Lobitos' que a obras de superación personal como 'CODA'. Ángela no necesita superarse ni demostrar nada a nadie. Ni siquiera a sí misma. De hecho, cree que es perfectamente capaz de sobrevivir en un mundo que no está preparado para la gente con discapacidad auditiva, desprecia cualquier tipo de ayuda, odia tener que cambiar dinámicas sociales debido a su sordera, tiene miedo de no escuchar a su hija cuando necesite ayuda. Y lo que hace, como tantas otras personas, es volcar todas sus quejas y obsesiones en una pareja que, dentro de sus capacidades, hace lo que puede. La película de Libertad no pretende echar la bronca al espectador, dejar que se suma en un pozo de autocomplacencia ni mostrar soluciones a problemas cotidianos: simplemente los utiliza como catalizador de una vida más infeliz de lo que debería ser, repleta de insatisfacción y sinsabores a pesar de tener gente al lado que, de mejor o peor manera, trata de ayudar (como en el caso de sus padres, sin saber muy bien cómo). A veces a la directora y guionista se le va la mano con la denuncia social, como en la escena en la que quieren comprar un audífono solo para darse cuente de que el dependiente no sabe lenguaje de signos, pero, por lo general, es tan sutil como liberadora al negarse a constreñirse a lo que cierto público, que aún cree que la representación debe mostrarse exclusivamente bajo un talante positivo,

Apr 3, 2025 - 15:47
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'Sorda' se sobrepone a los tópicos de películas como 'CODA' y retrata a una madre con la que trata de empatizar dentro de su refrescante mezquindad

'Sorda' se sobrepone a los tópicos de películas como 'CODA' y retrata a una madre con la que trata de empatizar dentro de su refrescante mezquindad

Cuando se empezó a hacer cine protagonizado por minorías, todo el mundo cayó en el mismo error: para no causar ninguna controversia y evitar lo que creían que iba a ser un posible varapalo del público, convirtieron a los personajes en infalibles. La voz de la razón, el que nunca se equivoca, el perfecto, el ideal, el que siempre acierta. O si no, planteaban historias emocionales donde tenían un corazón de oro que nos mostraba el lado más bello de formar parte de una minoría social. 'Sorda', por suerte, no tiene ningún miedo a lo que se diga de ella y anda, con la cabeza bien alta, por su propio camino, sin necesidad de pedir perdón ni permiso a nadie.

Ni oye, ni escucha

Lo más interesante de 'Sorda' no es su reflejo de una maternidad desde la sordera y sus innumerables dificultades (aunque algo de eso hay, por ejemplo, en la fabulosa escena del parto), sino el retrato de una mujer que, de pura imperfección, llega a la mezquindad. Una mezquindad que viene de sentirse vista y válida, claro, pero también de los celos, de la rabia, de sentimientos que ella misma no quiere expresar por miedo a sí misma... y que su sufrido marido termina por poner en palabras en el momento en que le pone un espejo delante que no puede evitar mirar, haciendo frente a su propio egoísmo.

En uno de los mejores instantes de 'Sorda', la hija de Héctor y Ángela dice su primera palabra, "agua", mientras juega con su padre. La cara de este pasa rápidamente de la inconmensurable alegría al escuchar a su hija por primera vez a la pena por saber que su esposa solo mostrará la más profunda de las indiferencias. Porque, para ella, la única primera palabra que cuenta es la que haga en lenguaje de signos. Porque quiere entenderla, enseñarla, que le pueda contar sus problemas. Y lo que es un propósito noble acaba por convertirse en una terrorífica obsesión.

Cayendo en la empatía pero sin exagerarla, su directora, Eva Libertad (hermana oyente de la protagonista sorda, Miriam Garlo) juega con gran parte de los términos que trataron en su cortometraje homónimo de 2021, pero ampliándolos, refinándolos y construyendo desde ellos. En este sentido no se siente tanto como una continuación o un simple alargamiento chicloso, sino como un castillo construido sobre una buena base: Ángela está repleta de matices y su incomodidad va creciendo a medida que pasan los minutos. No tiene ningún interés en ser considerada "una campeona" o "una luchadora", sino en que hagan un esfuerzo por comprenderla. Por entender que ella se debate entre pretender ser como todo el mundo y celebrar su diferencia.

Haciendo oídos sordos

Paradójicamente, lo más interesante de 'Sorda' en cuanto a lo técnico es el juego que hace con el sonido, aunque llegue ya cerca del final. Puede que después de 'Sound of metal' y 'CODA' no nos sorprenda tanto, pero es capaz de emular como ninguna otra la frustración de los audífonos, el agónico placer del silencio, los sonidos que se intuyen mediante vibraciones. Es imposible no fascinarse por un truco técnico que funciona dramáticamente a las mil maravillas, sobre todo en el tramo final, y que eleva a la película hasta lograr cierta empatía con un personaje con el que ya hemos aprendido a sentirnos continuamente irritados.

Sorda

En este sentido, y contra lo que pueda parecer, 'Sorda' se asemeja más a películas de "malas madres" como 'Salve María' o 'Cinco Lobitos' que a obras de superación personal como 'CODA'. Ángela no necesita superarse ni demostrar nada a nadie. Ni siquiera a sí misma. De hecho, cree que es perfectamente capaz de sobrevivir en un mundo que no está preparado para la gente con discapacidad auditiva, desprecia cualquier tipo de ayuda, odia tener que cambiar dinámicas sociales debido a su sordera, tiene miedo de no escuchar a su hija cuando necesite ayuda. Y lo que hace, como tantas otras personas, es volcar todas sus quejas y obsesiones en una pareja que, dentro de sus capacidades, hace lo que puede.

La película de Libertad no pretende echar la bronca al espectador, dejar que se suma en un pozo de autocomplacencia ni mostrar soluciones a problemas cotidianos: simplemente los utiliza como catalizador de una vida más infeliz de lo que debería ser, repleta de insatisfacción y sinsabores a pesar de tener gente al lado que, de mejor o peor manera, trata de ayudar (como en el caso de sus padres, sin saber muy bien cómo). A veces a la directora y guionista se le va la mano con la denuncia social, como en la escena en la que quieren comprar un audífono solo para darse cuente de que el dependiente no sabe lenguaje de signos, pero, por lo general, es tan sutil como liberadora al negarse a constreñirse a lo que cierto público, que aún cree que la representación debe mostrarse exclusivamente bajo un talante positivo, piensa que debería ser la película.

'Sorda' no es 'Campeones' ni -sí, otra vez- 'CODA', ni tiene ningún interés en serlo. Su protagonista es egoísta, problemática y, llegado a un punto, ni siquiera tiene buenas intenciones. Y sí, eso no significa que no se nos muestre la dificultad de la vida de una persona sorda (la increíble escena del parto, la conversación entre amigos), pero la película buenista que podría ser toma un giro inesperado de 180 grados y se adentra en territorio inédito, malvado, casi prohibido para los espectadores. Y lo que queda es una cinta con errores, sí, pero ante todo arriesgada, disruptiva y sin temor a mostrar como personaje principal a una antiheroína a la que no hace tanto habrían llevado entre algodones en guiones para que los espectadores oyentes nos sintiéramos bien (pero un poquito culpables) con nosotros mismos. Con sinceridad, ojalá el cine adulto tratara más a menudo al espectador como tal.

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La noticia 'Sorda' se sobrepone a los tópicos de películas como 'CODA' y retrata a una madre con la que trata de empatizar dentro de su refrescante mezquindad fue publicada originalmente en Espinof por Randy Meeks .