Ozempic es el nuevo ticket restaurante: en Estados Unidos se plantean si es una forma de atraer talento o un gasto innecesario
Un empleado sano es un empleado contento y parece que en Estados Unidos, según informa The Wall Street Journal, están empezando a plantearse que, quizá, dentro de los beneficios laborales, incluir Ozempic dentro del repertorio no es una mala idea. Del mismo modo que se ofrecen en otras circunstancias ticket restaurante, o vacaciones pagadas, o permisos de maternidad más amplio, o teletrabajo, en el periódico estadounidense empiezan a elucubrar con una posibilidad que cada vez gana más enteros: financiar Ozempic y medicamentos contra el sobrepeso dentro de las empresas. No es una cuestión menor aunque, en cierto modo, puede parecer empezar la casa por el tejado. Estados Unidos tiene, si hablamos de salud, dos problemas especialmente controvertidos: porcentajes de obesidad elevados y un sistema sanitario privado caro. Incorporando Ozempic a sus beneficios laborales, las empresas podrían, como popularmente se dice, matar dos pájaros de un tiro. Empleados con menos sobrepeso también son empleados más sanos y, por tanto, con menos probabilidades de –en la teoría– enfermar y sufrir otro tipo de patologías que tradicionalmente se asocian a la obesidad. En Directo al Paladar Qué debes saber antes de tomar Ozempic para adelgazar: los pros y contras del medicamento de moda Pero hay un problema: el coste de Ozempic y medir la ratio de eficacia de tener empleados con menos sobrepeso en base a esa inversión. El otro, como es evidente, es que financiar Ozempic a los empleados no garantiza su fidelidad. Del mismo modo que sucedería con pagar más u ofrecer más vacaciones. Sin embargo, hay voces que discrepan. Robert Andrews, director ejecutivo de Health Transformation Alliance, una empresa que asesora a grandes multinacionales en términos de seguros sanitarios laborales, no ve futuro a añadir Ozempic como beneficio laboral. "¿Se amortiza un GLP-1? La respuesta es no", explicaba a The Wall Street Journal cuando se le preguntaba si los medicamentos con semaglutida como Ozempic o Wegovy realmente realmente salen a cuenta –en términos económicos– a los emplreadores. Lo cierto, según Andrews, es que a priori es más rentable no financiar Ozempic a nivel laboral dentro de los seguros sanitarios que tener que pagar las hipotéticas consecuencias de un empleado con más sobrepeso. No obstante, al parecer, hay ciertos dilemas sobre la mesa. Por ejemplo, que algunas empresas solo financian estos medicamentos en pacientes diabéticos –que era el uso primigenio de la semaglutida–. O que otras exigen al trabajador que participe en programas complementarios de pérdida de peso. Ozempic en el país donde el 20% de la fuerza laboral tiene sobrepeso Hay una realidad evidente en comprobar si las empresas deberían financiar Ozempic o supone un coste muy elevado y no es otra que las economías de escala. Para una gran empresa, acceder a un mejor precio en este tipo de tratamientos sería más asequible que para un ciudadano de a pie. Aún así, sigue siendo un precio alto, por lo que muchas reniegan de financiar este tipo de fármacos, que se sitúan en unos 650 dólares (unos 602 euros) al mes de gasto extra para los seguros sanitarios laborales por no ver rentabilidad. En el limbo, otras preguntas, especialmente en un país donde, explican en el artículo, el 20% de los trabajadores tienen sobrepeso u obesidad. En este sentido, el director general de Diabetes Leadership Council, George Huntley iba más allá, advirtiendo que las empresas subestiman el coste de asegurar a las personas obesas, ya que pagar por estos medicamentos podría suponer un ahorro neto, especialmente si se valora que un empleador con sobrepeso podría tener más problemas de salud a medio plazo, cogerse más bajas y, por tanto, debería ser reemplazado. O, peor aún, que se marche a otras empresas donde los planes de cobertura sanitaria sí incluyan estos tratamientos. De esta manera, algunas voces también critican la visión demasiado cortoplacista que tienen algunas empresas actualmente sobre incluir este tipo de fármacos dentro de sus compensaciones laborales, especialmente cuando el precio de estos medicamentos baje. No obstante, en Estados Unidos ya se ha aprobado un genérico de la GLP-1 y este tipo de alternativas podrían ser entre un 60% y 80% más baratas que Ozempic. Sea como fuere, lo cierto es que la semaglutida y los fármacos contra la pérdida de peso están ahora en el debate laboral estadounidense como en su día lo fueron el descanso dominical, las vacaciones o los permisos de maternidad. Imagen | Foto 1: Haberdoedas, foto 2: Fuu J, foto 3: Sydney Sims / Imagen de freepik En DAP | Tras hacer temblar a la comida basura, ahora Ozempic hace tambalear a otra industria ya cargada de problemas: el alcohol En DAP | Ozempic no solo está dejando más flacos a los estadounidenses: también puede beneficiar a las aerolíneas

Un empleado sano es un empleado contento y parece que en Estados Unidos, según informa The Wall Street Journal, están empezando a plantearse que, quizá, dentro de los beneficios laborales, incluir Ozempic dentro del repertorio no es una mala idea.
Del mismo modo que se ofrecen en otras circunstancias ticket restaurante, o vacaciones pagadas, o permisos de maternidad más amplio, o teletrabajo, en el periódico estadounidense empiezan a elucubrar con una posibilidad que cada vez gana más enteros: financiar Ozempic y medicamentos contra el sobrepeso dentro de las empresas.
No es una cuestión menor aunque, en cierto modo, puede parecer empezar la casa por el tejado. Estados Unidos tiene, si hablamos de salud, dos problemas especialmente controvertidos: porcentajes de obesidad elevados y un sistema sanitario privado caro.
Incorporando Ozempic a sus beneficios laborales, las empresas podrían, como popularmente se dice, matar dos pájaros de un tiro. Empleados con menos sobrepeso también son empleados más sanos y, por tanto, con menos probabilidades de –en la teoría– enfermar y sufrir otro tipo de patologías que tradicionalmente se asocian a la obesidad.
Pero hay un problema: el coste de Ozempic y medir la ratio de eficacia de tener empleados con menos sobrepeso en base a esa inversión. El otro, como es evidente, es que financiar Ozempic a los empleados no garantiza su fidelidad. Del mismo modo que sucedería con pagar más u ofrecer más vacaciones.
Sin embargo, hay voces que discrepan. Robert Andrews, director ejecutivo de Health Transformation Alliance, una empresa que asesora a grandes multinacionales en términos de seguros sanitarios laborales, no ve futuro a añadir Ozempic como beneficio laboral. "¿Se amortiza un GLP-1? La respuesta es no", explicaba a The Wall Street Journal cuando se le preguntaba si los medicamentos con semaglutida como Ozempic o Wegovy realmente realmente salen a cuenta –en términos económicos– a los emplreadores.
Lo cierto, según Andrews, es que a priori es más rentable no financiar Ozempic a nivel laboral dentro de los seguros sanitarios que tener que pagar las hipotéticas consecuencias de un empleado con más sobrepeso. No obstante, al parecer, hay ciertos dilemas sobre la mesa.
Por ejemplo, que algunas empresas solo financian estos medicamentos en pacientes diabéticos –que era el uso primigenio de la semaglutida–. O que otras exigen al trabajador que participe en programas complementarios de pérdida de peso.
Ozempic en el país donde el 20% de la fuerza laboral tiene sobrepeso

Hay una realidad evidente en comprobar si las empresas deberían financiar Ozempic o supone un coste muy elevado y no es otra que las economías de escala. Para una gran empresa, acceder a un mejor precio en este tipo de tratamientos sería más asequible que para un ciudadano de a pie.
Aún así, sigue siendo un precio alto, por lo que muchas reniegan de financiar este tipo de fármacos, que se sitúan en unos 650 dólares (unos 602 euros) al mes de gasto extra para los seguros sanitarios laborales por no ver rentabilidad. En el limbo, otras preguntas, especialmente en un país donde, explican en el artículo, el 20% de los trabajadores tienen sobrepeso u obesidad.
En este sentido, el director general de Diabetes Leadership Council, George Huntley iba más allá, advirtiendo que las empresas subestiman el coste de asegurar a las personas obesas, ya que pagar por estos medicamentos podría suponer un ahorro neto, especialmente si se valora que un empleador con sobrepeso podría tener más problemas de salud a medio plazo, cogerse más bajas y, por tanto, debería ser reemplazado. O, peor aún, que se marche a otras empresas donde los planes de cobertura sanitaria sí incluyan estos tratamientos.

De esta manera, algunas voces también critican la visión demasiado cortoplacista que tienen algunas empresas actualmente sobre incluir este tipo de fármacos dentro de sus compensaciones laborales, especialmente cuando el precio de estos medicamentos baje. No obstante, en Estados Unidos ya se ha aprobado un genérico de la GLP-1 y este tipo de alternativas podrían ser entre un 60% y 80% más baratas que Ozempic.
Sea como fuere, lo cierto es que la semaglutida y los fármacos contra la pérdida de peso están ahora en el debate laboral estadounidense como en su día lo fueron el descanso dominical, las vacaciones o los permisos de maternidad.
Imagen | Foto 1: Haberdoedas, foto 2: Fuu J, foto 3: Sydney Sims / Imagen de freepik
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Ozempic es el nuevo ticket restaurante: en Estados Unidos se plantean si es una forma de atraer talento o un gasto innecesario
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Directo al Paladar
por
Jaime de las Heras
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