Cada guerra en Europa ha cambiado las fronteras de los estados y las vidas de los europeos. Cada guerra ha terminado con la reconstrucción de ciudades destruidas y la restauración de principios pisoteados. Cada guerra ha concluido con una nueva receta para una paz duradera . Después de cada guerra, las palabras «Nunca más» han resonado cada vez con más fuerza. Al final, para protegerse de la guerra y asegurar el tan necesario crecimiento económico, Europa decidió hacerse más pequeña y cohesionada. Así fue como nació la Unión Europea. Gracias a esa nueva receta, los acontecimientos en Transnistria (Moldavia) en 1992 no afectaron a Europa. También gracias a ello, las acciones militares en la ex Yugoslavia no se convirtieron en...
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