«La burocracia está inundando nuestras vidas»

La escritora Sara Mesa conoce muy bien los entresijos de la Administración pública. Trabajó unos años como funcionaria y en 2019 publicó ‘Silencio administrativo’, un microensayo en el que detalla, a través de un caso real, cómo el laberinto burocrático a la hora de pedir ayudas es muchas veces el mayor impedimento para conseguirlas. Ahora cuenta cómo es el otro lado, el de la Administración, en ‘Oposición‘ (Anagrama), un relato sobre la burocracia contemporánea desde la visión de quien se ve atrapado en tareas inútiles, un lenguaje ininteligible y trampas burocráticas que llevan a la frustración. El funcionamiento de la […] La entrada «La burocracia está inundando nuestras vidas» se publicó primero en Ethic.

Apr 3, 2025 - 10:26
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«La burocracia está inundando nuestras vidas»

La escritora Sara Mesa conoce muy bien los entresijos de la Administración pública. Trabajó unos años como funcionaria y en 2019 publicó ‘Silencio administrativo’, un microensayo en el que detalla, a través de un caso real, cómo el laberinto burocrático a la hora de pedir ayudas es muchas veces el mayor impedimento para conseguirlas. Ahora cuenta cómo es el otro lado, el de la Administración, en ‘Oposición‘ (Anagrama), un relato sobre la burocracia contemporánea desde la visión de quien se ve atrapado en tareas inútiles, un lenguaje ininteligible y trampas burocráticas que llevan a la frustración.


El funcionamiento de la Administración pública es algo que ya has tratado en anteriores obras, sobre todo en Silencio administrativo. ¿Qué te atrae de este ámbito y por qué querías narrarlo ahora desde la ficción?

Mi interés se centra sobre todo en la burocracia, que no afecta solo a la Administración pública, sino que está inundando nuestras vidas por completo cada vez más, sin que estemos hablando lo suficiente de la crueldad y la violencia que estos mecanismos burocráticos ejercen sobre las personas. La novela está ambientada en una oficina administrativa porque se basa en experiencias reales y observaciones del tiempo en que yo trabajé ahí, y es obvio que la burocracia en el sector público tiene unas particularidades muy concretas que yo quería abordar. Es una novela de ficción, pero gran parte de lo que cuento, por caricaturesco o inverosímil que parezca, es verdad.

«No estamos hablando lo suficiente de la crueldad y la violencia que los mecanismos burocráticos ejercen sobre las personas»

En el libro, la Administración es una maquinaria fallida, llena de trampas burocráticas tanto para los que intentan recurrir a ella como para los que están dentro. Pensamos que muchas veces son los primeros los que la sufren, pero esa frustración también se vive desde dentro.

Claro, la vivimos todos. Hay muchos funcionarios dedicados durante toda la jornada a tareas inútiles y la carga de trabajo está muy mal repartida. Hay gente que se siente desperdiciada, personas con formación específica y talento que deberían estar aportando sus conocimientos a la sociedad y que, en cambio, están tramitando expedientes de procedimientos larguísimos que podrían simplificarse mucho. Esto también afecta a funcionarios de la educación o la sanidad, que están inmersos cada vez más en el papeleo y no tienen tiempo para dedicarse a lo que verdaderamente es su trabajo.

¿Lleva esta situación a muchos trabajadores al inmovilismo? ¿Al desánimo a la hora de cambiar las cosas?

La burocracia se organiza a través de pasos supuestamente lógicos para la consecución de un fin, pero su visión de la realidad es tan estrecha que los procedimientos se alargan injustificadamente y en muchos casos se atascan. Muchos funcionarios están atrapados en esta rueda y no pueden salir de ahí aunque quieran, lo explica muy bien el personaje de Beni en el libro a través del caso de un funcionario al que expedientan por saltarse pasos para aligerar trámites y ayudar a la gente. La obediencia es consustancial al funcionario; aunque no seas útil, al final vas a cobrar lo mismo. Es normal que la gente se desanime e incluso acabe renunciando.

«La obediencia es consustancial al funcionario»

¿Se mantiene en pie porque, como algunos de los personajes de la novela, aceptamos de alguna manera la farsa?

Así es, y también por el efecto del miedo, porque el mundo laboral es muy jodido, se paga poco, se echan muchas horas, se explota a la gente. El funcionariado está lleno de trabajadores que probaron otros caminos y acabaron decepcionados o quemados. El señuelo de la estabilidad económica, tan difícil de conseguir en otros lados, hace que aceptemos situaciones que en verdad son humillantes: ese es justo el punto de conflicto de la protagonista de este libro. Como decía David Foster Wallace, no tener trabajo o dedicarse solamente a tareas inútiles, un día tras otro durante años, constituye otro tipo de estrés laboral, una categoría de desdicha aparte.

¿Cuánto de kafkiano hay en la burocracia?

Yo he evitado el término kafkiano porque se hace de él un uso abusivo, pero es imposible no tener presentes los elementos pesadillescos que señalaba Kafka en sus libros al hablar del choque entre Estado e individuo. La burocracia es inaccesible como una fortaleza (El castillo), es redundante y arbitraria (El proceso) y puede llegar a ser muy cruel (En la colonia penitenciaria); también, paradójicamente, puede ser muy cómica, como lo es la obra de Kafka.

«He evitado el término kafkiano porque se hace de él un uso abusivo»

Esto se ve mucho en el lenguaje. Usar el verbo realizar mejor que hacer; cumplimentar mejor que rellenar; implementar mejor que poner en marcha… ¿Por qué lo retuercen así?

El lenguaje burocrático es por definición incomprensible, busca serlo para dotarse de seriedad y objetividad. El papel de la narradora en esta novela es señalar al emperador desnudo, al principio desde la inocencia, porque hace preguntas sobre términos que nadie hace en voz alta. La gente usa palabras grandilocuentes y eufemismos y ni siquiera sabe de lo que está hablando, pero suenan bien y justifican la existencia de todo el entramado. El extremo llega a tal punto de que cuando nos dirigimos a la Administración, tratamos también de usar ese lenguaje para que nos hagan más caso.

¿Hacia dónde crees que debería cambiar la burocracia?

Hacia una humanización mayor, lo que incluye dar muchos pasos atrás (o pasos adelante, en términos de mejora) en los referido a la tecnologización obligada. La tecnología es útil, pero no se debe imponer a la gente corriente, porque si no se crea un abismo insalvable. La burocracia tiene que simplificarse mucho también, aligerar sus procedimientos.

Con esta situación, ¿cómo es posible que el sueño de muchas personas sea ser funcionario?

Por lo que he dicho antes: por miedo, por desesperación, por deseo de encontrar una estabilidad laboral. Obviamente no me refiero a profesores, médicos, etc., cuyo trabajo sí suele ser muy vocacional, sino al funcionario puramente administrativo, el que tramita papeles. No he conocido a nadie que le encante ese trabajo.

«No he conocido a nadie que le encante el trabajo de tramitar papeles»

Todo esto lo tratas con humor. Algo casi involuntario, ya que nace de lo absurdo de muchas situaciones que se dan en la obra.

Es que hay algo cómico en el contraste de visiones, entre lo que se dice y lo que se hace, en el modo de hablar de los personajes, en los contrastes. Ese es el otro tipo de oposición que hay en el libro. Y también traté de hacer retratos humanos de los personajes, no homogeneizarlos a todos bajo la etiqueta de funcionarios. Cada uno tiene su vida propia, sus manías, su forma de expresarse, sus frustraciones y sus anhelos. Quería hacer un retrato vivo de ese mundo y eso incluía esa comicidad también.

En contraste a todo eso, la protagonista escribe poemas, dibuja, se fija en las plantas, busca la belleza. ¿Está ahí la verdadera oposición?

Ella vuelca sus deseos de crecimiento, sus impulsos creativos y su necesidad de juego ahí, en esas tareas, pero fíjate que en muchos casos se trata de intentos extraños, entrecortados, casi como balbuceos de protesta. Como tiene mucho tiempo libre, observa hasta un nivel de detalle que empieza a ser anormal. Desarrolla incluso una hiperestesia, de ver un día y otro siempre lo mismo. Su sensibilidad se vuelve un poco extraña porque todo lo que la rodea es en verdad bastante extraño. No es un personaje heroico, es un personaje consecuente consigo mismo, lo cual, bien mirado, también es una pequeña forma de heroísmo.

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