Un mano a mano con el futuro: Marco Pérez y Javier Zulueta, promesas del toreo

El ciclo 'Mano a Mano' de la Fundación Cajasol inauguró su nueva temporada con un encuentro que rebosó pasión y entrega. A pesar de la lluvia que amenazó Sevilla, el público llenó la sala para asistir al cara a cara entre dos de las jóvenes promesas del toreo: Marco Pérez y Javier Zulueta. Ambos novilleros, que el próximo 28 de abril compartirán cartel en la Maestranza , desgranaron su visión sobre la tauromaquia, la responsabilidad de su profesión y la ilusión de quienes se saben protagonistas de un sueño que está cobrando forma. Marco Pérez, ya veterano en estos encuentros, recordó su participación en una edición anterior junto a El Juli y expresó su admiración por Sevilla, incluso bajo la lluvia. En el caso de Javier Zulueta, la charla se convirtió en un reflejo de su propio camino: «El torero lo que quiere es ser torero, y eso es una gran responsabilidad», afirmó, subrayando la madurez que exige esta profesión desde edades muy tempranas . Ambos han impactado con fuerza desde que pisaron un ruedo, y ahora se encuentran ante la gran prueba de la Maestranza, donde la exigencia del público sevillano no perdona. Las palabras de El Juli y Morante de la Puebla sobre Marco Pérez resuenan todavía en la memoria del joven torero. «Estamos ante un caso muy especial», dijo en su día El Juli, mientras que Morante, siempre lúcido en su percepción del arte, simplemente sentenció: «Es un torero». La huella que han dejado estas figuras en el novillero se hizo evidente en su emotividad al recordar las tardes compartidas. El toreo es una profesión que se forja en la infancia, y ambos novilleros coincidieron en que se nace torero. Desde pequeños, han jugado al toro, han imaginado faenas y han sentido la pasión de la plaza. Marco, con apenas cinco años, descubrió su vocación en Ciudad Rodrigo, en un festival taurino que le marcó para siempre. Con el respaldo incondicional de sus padres , convirtió esa ilusión infantil en una realidad que hoy le lleva a soñar con la Puerta del Príncipe. Javier, por su parte, tuvo en su madre su primera mentora, una gran aficionada que lo llevó a la plaza desde bebé y que, a día de hoy, sigue siendo un pilar fundamental en su carrera. La charla también estuvo salpicada de recuerdos, imágenes y anécdotas. Fotografías de Marco con El Viti en Salamanca, de su salida a hombros en Las Ventas, de Javier con Curro Romero o rodeado de niños en Algemesí, reflejaron el camino recorrido y el impacto que ambos están generando en la nueva afición. En este contexto, destacaron el papel fundamental de sus madres, siempre presentes, ya sea llevándolos a la escuela taurina o compartiendo la pasión familiar por los toros . El compromiso con la juventud fue otro de los ejes del encuentro. La responsabilidad que asumen, la disciplina que requieren y la compaginación con sus estudios son retos diarios. «Mientras mis compañeros de clase tienen vergüenza de hablar en público, yo ya me he acostumbrado gracias al toro», bromeó Marco, quien incluso confesó haber practicado faenas en el salón de su casa al ritmo del reguetón. Javier, por su parte, aseguró que la madurez que exige la profesión le ha hecho desarrollar una mentalidad muy diferente a la de otros chicos de su edad. En el horizonte inmediato, la fecha del 28 de abril en la Maestranza representa mucho más que un día en el calendario. Ambos quieren salir por la Puerta del Príncipe, y aunque la amistad que les une es evidente, no ocultan su espíritu competitivo. «Ojalá los dos lo logremos, pero si alguien corta más orejas, que sea yo», bromeó Javier, mientras Marco asentía con complicidad. Zulueta no cree que tenga ventaja por ser sevillano, pero sí reconoce que el solo hecho de hacer el paseíllo en la Maestranza ya es un sueño cumplido. Los dos toreros hablaron también de cómo afrontan el futuro. Javier, con la confianza de sus apoderados, se siente respaldado en su camino, mientras que Marco, quien empezó con tan solo 12 años, se muestra agradecido por la figura de Juan Bautista, quien lo trata «como un hijo». Ambos reconocen la gran responsabilidad que supone estar a la altura de las expectativas y que cada día de entrenamiento es clave para su progresión. El broche final llegó con la imagen de ambos en una hamburguesería de comida rápida, recordando que, más allá de su madurez y profesionalidad, siguen siendo chavales con sueños grandes y metas altas. «Era lo que tocaba, porque estaba tieso», bromeó Javier, arrancando carcajadas en la sala. La charla concluyó con el sorteo de dos entradas para el esperado Mano a Mano en la Maestranza, un evento que, sin duda, será un capítulo más en la historia de estos dos jóvenes toreros que ya han conquistado corazones y ruedos.

Apr 2, 2025 - 22:08
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Un mano a mano con el futuro: Marco Pérez y Javier Zulueta, promesas del toreo
El ciclo 'Mano a Mano' de la Fundación Cajasol inauguró su nueva temporada con un encuentro que rebosó pasión y entrega. A pesar de la lluvia que amenazó Sevilla, el público llenó la sala para asistir al cara a cara entre dos de las jóvenes promesas del toreo: Marco Pérez y Javier Zulueta. Ambos novilleros, que el próximo 28 de abril compartirán cartel en la Maestranza , desgranaron su visión sobre la tauromaquia, la responsabilidad de su profesión y la ilusión de quienes se saben protagonistas de un sueño que está cobrando forma. Marco Pérez, ya veterano en estos encuentros, recordó su participación en una edición anterior junto a El Juli y expresó su admiración por Sevilla, incluso bajo la lluvia. En el caso de Javier Zulueta, la charla se convirtió en un reflejo de su propio camino: «El torero lo que quiere es ser torero, y eso es una gran responsabilidad», afirmó, subrayando la madurez que exige esta profesión desde edades muy tempranas . Ambos han impactado con fuerza desde que pisaron un ruedo, y ahora se encuentran ante la gran prueba de la Maestranza, donde la exigencia del público sevillano no perdona. Las palabras de El Juli y Morante de la Puebla sobre Marco Pérez resuenan todavía en la memoria del joven torero. «Estamos ante un caso muy especial», dijo en su día El Juli, mientras que Morante, siempre lúcido en su percepción del arte, simplemente sentenció: «Es un torero». La huella que han dejado estas figuras en el novillero se hizo evidente en su emotividad al recordar las tardes compartidas. El toreo es una profesión que se forja en la infancia, y ambos novilleros coincidieron en que se nace torero. Desde pequeños, han jugado al toro, han imaginado faenas y han sentido la pasión de la plaza. Marco, con apenas cinco años, descubrió su vocación en Ciudad Rodrigo, en un festival taurino que le marcó para siempre. Con el respaldo incondicional de sus padres , convirtió esa ilusión infantil en una realidad que hoy le lleva a soñar con la Puerta del Príncipe. Javier, por su parte, tuvo en su madre su primera mentora, una gran aficionada que lo llevó a la plaza desde bebé y que, a día de hoy, sigue siendo un pilar fundamental en su carrera. La charla también estuvo salpicada de recuerdos, imágenes y anécdotas. Fotografías de Marco con El Viti en Salamanca, de su salida a hombros en Las Ventas, de Javier con Curro Romero o rodeado de niños en Algemesí, reflejaron el camino recorrido y el impacto que ambos están generando en la nueva afición. En este contexto, destacaron el papel fundamental de sus madres, siempre presentes, ya sea llevándolos a la escuela taurina o compartiendo la pasión familiar por los toros . El compromiso con la juventud fue otro de los ejes del encuentro. La responsabilidad que asumen, la disciplina que requieren y la compaginación con sus estudios son retos diarios. «Mientras mis compañeros de clase tienen vergüenza de hablar en público, yo ya me he acostumbrado gracias al toro», bromeó Marco, quien incluso confesó haber practicado faenas en el salón de su casa al ritmo del reguetón. Javier, por su parte, aseguró que la madurez que exige la profesión le ha hecho desarrollar una mentalidad muy diferente a la de otros chicos de su edad. En el horizonte inmediato, la fecha del 28 de abril en la Maestranza representa mucho más que un día en el calendario. Ambos quieren salir por la Puerta del Príncipe, y aunque la amistad que les une es evidente, no ocultan su espíritu competitivo. «Ojalá los dos lo logremos, pero si alguien corta más orejas, que sea yo», bromeó Javier, mientras Marco asentía con complicidad. Zulueta no cree que tenga ventaja por ser sevillano, pero sí reconoce que el solo hecho de hacer el paseíllo en la Maestranza ya es un sueño cumplido. Los dos toreros hablaron también de cómo afrontan el futuro. Javier, con la confianza de sus apoderados, se siente respaldado en su camino, mientras que Marco, quien empezó con tan solo 12 años, se muestra agradecido por la figura de Juan Bautista, quien lo trata «como un hijo». Ambos reconocen la gran responsabilidad que supone estar a la altura de las expectativas y que cada día de entrenamiento es clave para su progresión. El broche final llegó con la imagen de ambos en una hamburguesería de comida rápida, recordando que, más allá de su madurez y profesionalidad, siguen siendo chavales con sueños grandes y metas altas. «Era lo que tocaba, porque estaba tieso», bromeó Javier, arrancando carcajadas en la sala. La charla concluyó con el sorteo de dos entradas para el esperado Mano a Mano en la Maestranza, un evento que, sin duda, será un capítulo más en la historia de estos dos jóvenes toreros que ya han conquistado corazones y ruedos.