'Vírgenes juradas', las albanesas que se convirtieron en hombres e hicieron voto de castidad para poder heredar

La editorial Errata Naturae trae a España la novela que Elvira Dones publicó en 2007 sobre una tradición que se mantuvo en Albania durante siglosA Miyazaki no se le toca: las imágenes estilo Ghibli hechas con IA enfadan a los autores Imagina que naciste mujer en las montañas más altas del norte de Albania. Creciste con tu tío Grej, que te acogió tras la muerte de sus padres, y te crio como a una hija. Ahora está viudo, eres la única familia que le queda, y decides dejar la universidad para acompañarle en sus últimos compases, cometiendo a su vez un acto de inmolación personal. Pero cuidar siendo mujer no es fácil, no se te permite trabajar ni desplazarte de forma segura para conseguir las medicinas que necesitas. Te niegas a aceptar un matrimonio concertado, y la única solución que te queda es hacerte 'virgen jurada': hacer voto de castidad y convertirte en hombre para administrar el legado de los tuyos. Dejar de ser Hana y transformarte en Mark, para siempre. Esta es la historia de la protagonista de Virgen jurada, la novela que la periodista albanesa Elvira Dones escribió en 2007 y que llega ahora a España editada por Errata Naturae, con traducción de Regina López Muñoz. Es ficción, pero responde a una tradición que se mantuvo durante siglos en el país balcánico. La escritora recuerda perfectamente el día que lo descubrió. Tenía dieciséis años. Sus padres habían invitado a vecinos a tomar el café a casa, en Tirana, capital de la nación. Durante la charla conversaron sobre la boda a la que acababan de asistir en la zona norte y les enseñaron varias fotografías del evento. Una de las personas que aparecía en ellas llamó su atención. “Entre el esposo y la esposa había un hombre muy alto, guapo y elegante, con un rifle en la mano”, recuerda la autora a este periódico en su visita a Madrid para promocionar el libro. Les preguntó si se trataba de su hermano o su padre, a lo que le respondieron que era “su prima, pero ahora es un hombre. Se les llama vírgenes juradas”. Ella no sabía a qué se referían, nunca había oído hablar de ellas. Quiso saber más, pero la réplica que recibió fue que era “una larga historia” y un drástico cambio de tema. Elvira Dones aclara que en aquella época todavía regía la dictadura comunista en Albania, por lo que viajar estaba prohibido. “No se nos permitía hacer turismo”, comenta al explicar cómo no había sabido de su existencia hasta entonces. La autora no se reencontraría con población del norte hasta que ingresó en la universidad, donde comprobó que quienes venían de esas zonas “eran muy silenciosas y, para ellas, cada palabra tenía un peso”. La periodista empezó a investigar sobre ellas mientras trabajaba para la televisión pública suiza haciendo documentales. Fue precisamente grabando uno sobre la 'deuda de sangre' cuando tuvo su primer encuentro. Estaban indagando sobre esta serie de enfrentamientos que se dan en Albania y que pueden acabar con generaciones, atrapando a descendientes de las familias pese a que o tengan por qué tener que ver con los insultos o asesinatos que originaron estos conflictos pagados con la muerte. Aprovechando su visita al país, Elvira Dones pidió al guía que le avisara si se cruzaban con alguna virgen jurada. Dieron con una, aunque con su aspecto de hombre subido en una mula, fumando un cigarro, no supo reconocerlo. Fruto de sus insistentes indagaciones, apostó por escribir el libro, se inventó a Hana, lo publicó en 2007, pero quiso seguir yendo más allá. Convertirse en la deshonra de la familia A la periodista se le había quedado pendiente conocerlas, hablar con ellas, y emprendió un nuevo viaje, esta vez para realizar un documental. Las encontró. “Me llevó tiempo ganarme su confianza, pero conseguí que seis de ellas contaran su historia”, recuerda. Y entre todas ellas, la más joven de todas ellas, era muy parecida a su Hana, llamada Sanie, que actualmente vive en Nueva York. Ella también tuvo que reaprender a ser mujer en su viaje a Estados Unidos, a donde se trasladó porque tenía una hermana allí. “En las montañas no tenía la libertad de volver a vestirse con ropa de mujer, de ponerse falda, allí no podía hacerlo por la presión social y la deshonra que supondría ante su familia”, indica. Estos juramentos de virginidad para pasar a ser hombres a nivel social, se realizan ante los doce hombres más mayores y poderosos del pueblo. Y con este llega uno de los puntos más controvertidos y complejos de este pacto: no poder volver atrás. “¿Qué pasa si te arrepientes?”, se pregunta Elvira Dones, y preguntó a las que conoció. “Algunas estaban muy convencidas de que querían ser libres, para otras hablarlo era hacer referencia a cajones que no querían abrir”. Una de ellas, que no había sufrido ningún tipo de presión familiar para llevar a cabo su acto, aseguraba que lo había hecho porque era “una adelantada a su tiempo. No quería ser desplazada por lo

Apr 1, 2025 - 23:17
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'Vírgenes juradas', las albanesas que se convirtieron en hombres e hicieron voto de castidad para poder heredar

'Vírgenes juradas', las albanesas que se convirtieron en hombres e hicieron voto de castidad para poder heredar

La editorial Errata Naturae trae a España la novela que Elvira Dones publicó en 2007 sobre una tradición que se mantuvo en Albania durante siglos

A Miyazaki no se le toca: las imágenes estilo Ghibli hechas con IA enfadan a los autores

Imagina que naciste mujer en las montañas más altas del norte de Albania. Creciste con tu tío Grej, que te acogió tras la muerte de sus padres, y te crio como a una hija. Ahora está viudo, eres la única familia que le queda, y decides dejar la universidad para acompañarle en sus últimos compases, cometiendo a su vez un acto de inmolación personal. Pero cuidar siendo mujer no es fácil, no se te permite trabajar ni desplazarte de forma segura para conseguir las medicinas que necesitas. Te niegas a aceptar un matrimonio concertado, y la única solución que te queda es hacerte 'virgen jurada': hacer voto de castidad y convertirte en hombre para administrar el legado de los tuyos. Dejar de ser Hana y transformarte en Mark, para siempre.

Esta es la historia de la protagonista de Virgen jurada, la novela que la periodista albanesa Elvira Dones escribió en 2007 y que llega ahora a España editada por Errata Naturae, con traducción de Regina López Muñoz. Es ficción, pero responde a una tradición que se mantuvo durante siglos en el país balcánico. La escritora recuerda perfectamente el día que lo descubrió. Tenía dieciséis años. Sus padres habían invitado a vecinos a tomar el café a casa, en Tirana, capital de la nación. Durante la charla conversaron sobre la boda a la que acababan de asistir en la zona norte y les enseñaron varias fotografías del evento. Una de las personas que aparecía en ellas llamó su atención.

“Entre el esposo y la esposa había un hombre muy alto, guapo y elegante, con un rifle en la mano”, recuerda la autora a este periódico en su visita a Madrid para promocionar el libro. Les preguntó si se trataba de su hermano o su padre, a lo que le respondieron que era “su prima, pero ahora es un hombre. Se les llama vírgenes juradas”. Ella no sabía a qué se referían, nunca había oído hablar de ellas. Quiso saber más, pero la réplica que recibió fue que era “una larga historia” y un drástico cambio de tema.

Elvira Dones aclara que en aquella época todavía regía la dictadura comunista en Albania, por lo que viajar estaba prohibido. “No se nos permitía hacer turismo”, comenta al explicar cómo no había sabido de su existencia hasta entonces. La autora no se reencontraría con población del norte hasta que ingresó en la universidad, donde comprobó que quienes venían de esas zonas “eran muy silenciosas y, para ellas, cada palabra tenía un peso”.

La periodista empezó a investigar sobre ellas mientras trabajaba para la televisión pública suiza haciendo documentales. Fue precisamente grabando uno sobre la 'deuda de sangre' cuando tuvo su primer encuentro. Estaban indagando sobre esta serie de enfrentamientos que se dan en Albania y que pueden acabar con generaciones, atrapando a descendientes de las familias pese a que o tengan por qué tener que ver con los insultos o asesinatos que originaron estos conflictos pagados con la muerte. Aprovechando su visita al país, Elvira Dones pidió al guía que le avisara si se cruzaban con alguna virgen jurada. Dieron con una, aunque con su aspecto de hombre subido en una mula, fumando un cigarro, no supo reconocerlo. Fruto de sus insistentes indagaciones, apostó por escribir el libro, se inventó a Hana, lo publicó en 2007, pero quiso seguir yendo más allá.

Convertirse en la deshonra de la familia

A la periodista se le había quedado pendiente conocerlas, hablar con ellas, y emprendió un nuevo viaje, esta vez para realizar un documental. Las encontró. “Me llevó tiempo ganarme su confianza, pero conseguí que seis de ellas contaran su historia”, recuerda. Y entre todas ellas, la más joven de todas ellas, era muy parecida a su Hana, llamada Sanie, que actualmente vive en Nueva York. Ella también tuvo que reaprender a ser mujer en su viaje a Estados Unidos, a donde se trasladó porque tenía una hermana allí. “En las montañas no tenía la libertad de volver a vestirse con ropa de mujer, de ponerse falda, allí no podía hacerlo por la presión social y la deshonra que supondría ante su familia”, indica.

Estos juramentos de virginidad para pasar a ser hombres a nivel social, se realizan ante los doce hombres más mayores y poderosos del pueblo. Y con este llega uno de los puntos más controvertidos y complejos de este pacto: no poder volver atrás. “¿Qué pasa si te arrepientes?”, se pregunta Elvira Dones, y preguntó a las que conoció. “Algunas estaban muy convencidas de que querían ser libres, para otras hablarlo era hacer referencia a cajones que no querían abrir”. Una de ellas, que no había sufrido ningún tipo de presión familiar para llevar a cabo su acto, aseguraba que lo había hecho porque era “una adelantada a su tiempo. No quería ser desplazada por los hombres”.

Para entenderlo hay que viajar al contexto social, político y económico de los setenta en Albania, en tiempos de dictadura. “Ahora estamos en otro siglo, desde su punto de vista era una cosa revolucionaria. Para ellas, la libertad era por ejemplo poder ir al bar del pueblo, algo que no se les había permitido durante siglos”, describe. Su actividad estaba relegada a las tareas del hogar y trabajar en el campo, y limitarse a cenar cada noche las sobras que hubieran dejado de sus propias elaboraciones los hombres de la casa. Tampoco podían salir de sus pueblos solas.

Elvira Dones, durante la grabación de su documental sobre las vírgenes juradas en el norte de Albania

Tanto en la novela como en la vida de estas mujeres está muy presente la soledad. “Seguían solas, viven rodeadas de familia porque sus hermanas están casadas, han criado a sus hijos, podían tener hermanos vivos, pero por muy clanes que fueran sus familias, estaban solas”, lamenta la escritora. Y porque ante todo, “al intentar ganar libertad, por cómo los hombres te van a respetar como si fueras un hombre en una cultura donde ser mujer no es nada, te lleva a perder todo lo demás”. Para Elvira Dones fue “especialmente doloroso” la relación que las vírgenes juradas mantenían con sus propias menstruaciones. A la edad en la que contactó con ellas, todas habían pasado la menopausia: “Estaban felices por no tener más reglas, ya que ese era el momento que cada mes les hacía volver a ser mujeres. Que lo sintieran así me rompió el corazón”.

Lo que la periodista no tiene claro es si alguna de estas mujeres se convirtió en virgen jurada para, en la 'piel' de un hombre, evitar sufrir agresiones sexuales. “No estoy segura, no creo que haya sido ese el impulso”, reconoce, aunque a su vez expone que “podían ser violadas y pegadas tanto por sus maridos, como sus padres y hermanos”. De hecho, revela que hubo un tiempo en el que hubo una costumbre, “ahora vencida”, que llevaba a que en las bodas el padre de la novia entregara dos balas a su yerno para que, en caso de que su hija le desobedeciera o deshonrara, pudiera usarlas.

Una historia de migración

La escritora Alana S. Portero, que firma el prólogo de esta edición en castellano, describe así el libro: “Virgen jurada es una novela sobre la imposibilidad de definir los contornos propios en su totalidad sin que la definición de unos suponga la pérdida del control sobre otros”. Y también una historia de migración, sobre la necesidad de tener que viajar a otro país para poder ser tú mismo, con todas las consecuencias. La propia Elvira Dones lo vivió en sus carnes, ya que desertó de la Albania cuando todavía era una dictadura comunista, y nunca volvió: “Me sentía muy familiarizada con las luchas de quienes se ven obligados a cambiar de lengua y cultura y tiene que ponerse en seguida al día con un nuevo lugar”.

Las vírgenes juradas estaban felices por no tener más reglas, ya que ese era el momento que cada mes les hacía volver a ser mujeres. Que lo sintieran así me rompió el corazón

Elvira Dones Periodista y escritora

“Con la caída del régimen dictatorial todo cambió, fuimos los últimos del bloque comunista en hacerlo. Un millón y medio de albanos se marcharon en busca del gran sueño, en busca de un mundo del que durante cinco décadas no habían sabido nada”, explica. Este contexto afectó a la recepción del libro cuando fue publicado en 2007. “El régimen cayó en 1991, por lo que les pilló en plena fiebre de ser modernos. En cierto modo les molestó porque, aquellas mujeres raras del norte, ¿a quién importaban?”, valora la autora. Estas mujeres vuelven a tomar la primera línea ahora gracias a la llegada de su ejemplar a España, ampliando su legado, aunque eso sí, la periodista seguirá manteniendo la promesa que hizo a todas las que conoció: no revelar a nadie ni su paradero ni sus teléfonos de contacto.

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