El día que Javier Milei montó en cólera con un servidor —aludió a mí como a un «imbécil»—no fue para desmentir una información puntual, sino la simple idea de que él encarnaba un ‘populismo de derecha’. Cualquiera que haya leído el manifiesto político de su gurú — Murray Rothbard — sabe que allí pone como ejemplo al inquisidor Joseph McCarthy y recomienda abandonar cualquier moderación: «La política populista es conmovedora, excitante, ideológica y éste es el motivo por el que no les gusta a las élites». Milei, claro está, sigue ese consejo a pie juntillas, pero prefiere ser visto más como un liberal que como un populista (palabra que no goza de buena prensa), aunque la Internacional de la Nueva...
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