Anne Dufourmantelle, en caso de amor pulsar aquí
Anne Dufourmantelle era una de las jóvenes y más originales intelectuales francesas, admirada y querida por sus colegas, quienes destacaban —y es infrecuente— su amabilidad y su fuerza de vivir. Filósofa, psicoanalista y, en el fondo, narradora, dado ese estilo poético, que se mueve entre la profundo y la cotidianidad, era una persona que tenía... Leer más La entrada Anne Dufourmantelle, en caso de amor pulsar aquí aparece primero en Zenda.

Acabamos de descubrir a una mujer fascinante. Lástima que no tengamos la posibilidad de conocerla. Por fortuna nos quedan sus libros. Anne Dufourmantelle falleció hace ocho años, y lo hizo de una manera tan heroica como literaria: se ahogó en una playa cerca de Saint-Tropez cuando intentaba —mar adentro— salvar a dos niños que luchaban por salir a flote. Al final esos dos niños fueron rescatados por los socorristas, mientras que ella, entre el fuerte oleaje, se quedó en 53 años para siempre. Su hija pequeña fue eterno testigo de todo lo que sucedió aquella tarde del año 2017.
De esto trata precisamente su único libro publicado en España, En caso de amor, editado por Lumen, y que es una traslación de la versión argentina, país en el que Nocturna ha publicado otros títulos suyos. Pero antes de ir al libro, sigamos con el personaje, con esta mujer que ya nunca conoceremos, y que fue amiga y toda una inspiración para Carlota de Mónaco.
Precisamente la nieta de Grace Kelly, al hablar de sus libros preferidos, entre los Ensayos de Montaigne, Las flores del mal, de Baudelaire, y otros, solía incluir Elogio del riesgo, de esta autora y amiga, que fue la inspiradora de los Encuentros Filosóficos de Mónaco, impulsados por la hija de Carolina, quien reconoce que gracias a Anne Dufourmantelle se animó a escribir (Archipiélago de pasiones, junto a Charlote Robert). “Anne renovó profundamente el acercamiento al psicoanálisis. Lo volvió más corporal y capaz de captar las zonas de la palabra herida, escribiendo libremente, apoyándose sobre la poesía y la ficción…”.

Anne Dufourmantelle, autora de En caso de amor.
Estas palabras de Carlota Casiraghi se pueden aplicar muy directamente a En caso de amor, una obra singular y ambigua, a pesar de ese subtítulo explicativo Psicopatogía de la vida amorosa. El libro no podría definirse —he ahí la tentación— como un conjunto de relatos clínicos, que lo son, porque lo banalizaría; sino que habría que hablar, más bien, de una sucesión de historias humanas que le llegan a la autora mediante su consulta, y que ella escucha atentamente, interviene, relaciona y nos ofrece, con ese estilo que se mueve entre la poesía y el conocimiento de alguien doctorado en la Sorbona, de alguien que ama lo que hace, y sobre todo, ama la vida, y la vida de sus pacientes. Una voz única llena de referencias literarias, filosóficas, musicales y psicoanalíticas, que no clarifica sino que ilumina. Porque es posible —y en caso de amor, necesario— la convivencia entre la habitabilidad y la oscuridad.
Este libro, más literario y narrativo que muchas novelas, es, al mismo tiempo, hermoso y críptico, una obra que nos va dejando hilos de oro para tirar de ellos. Algunos evidentes (aunque nunca solemos ver lo que tenemos debajo de nuestras narices), otros insólitos, y constituyen una fuente de inspiración y pequeñas reflexiones a desarrollar: venimos del dos, el precio de la soledad, el efecto óptico del amor, la fragilidad ante la traición, la naturaleza del amor, el amor como una guerra, la repetición (del mal sufrido) como defensa, la mineralización ante el abandono, la fusión en frío de dos seres… En fin, la vida misma, caso a caso.
A su consulta, por ejemplo, llega una mujer que quiere que le quite de encima el amor. Y se explica: “Tengo miedo del amor, querría que no volviera jamás, pero no hago más que esperarlo, toda mi vida está suspendida en esta espera catastrófica. Ya no puedo más. Ya no llego”. Otra mujer le confiesa: “Ahora que estamos separados tengo la impresión que no hay nada más, sólo un gran agujero en mí y un poco de carne alrededor”. Es muy interesante el capítulo titulado ‘Celosía’, o sea, los celos, que son más fuertes que el amor, más insistentes que el deseo; nos llevan a una política de tierra quemada, donde hay retorno posible y todo objeto, palabra o acto es sospechoso, un signo posible de traición.
Las pasiones son eternas, primarias y universales. Tiene sentido, por lo tanto, la referencia que la autora hace, a veces, a los cuentos de hadas, como el inevitable Caperucita y el lobo. Pero hay un capítulo titulado expresamente ‘Hansel y Gretel’, que va más allá del incesto para mostrarnos una trágica historia actual de dos niños abandonados por sus acomodados padres, siempre tan ocupados. Y atención: “ esos niños son los más frágiles a la perversión porque están hambrientos de sentimientos, de emociones y el perverso sabe manipular…” Con la historia de esos niños que se refugian en sí mismos para protegerse, la de esos padres complacientes pero indiferentes y la de su joven tío se podría escribir una novela apasionante. No es el único caso. Los relatos de Anne están tan bien trazados, y sus personajes tan sugestivos, que son una verdadera mina para un escritor falto de inspiración. Tenemos personajes muy vivos con sus problemas (y su pasado) que darían mucho juego para cualquier novelista.

Anne Dufourmantelle fue una de las intelectuales más originales y queridas en Francia.
No sé si dijimos ya que Anne (la llamamos por el nombre dado su complicado apellido) busca mostrar, más que explicar. Y entre los casos humanos que nos va presentando, se incluyen, pequeños apuntes ad hoc sobre lo que nos traemos entre manos, como el capítulo que se inicia: “El celular cambió la historia del adulterio…” Una buena idea, lanzada ahí, como un apunte, para un estudio posterior más completo.
Esta mujer fascinante, que ya no conoceremos, estaba casada con el escritor Frédéric Boyer, especialista en la Biblia y del que en España podremos encontrar su novela Ojos negros. Anne Dufourmantelle publicó un libro junto a Jacques Derrida: La hospitalidad, en donde se intercalan las voces de ambos para reflexionar sobre un tema tan actual como la hospitalidad y la hostilidad. Su obra es amplia y variada. Le interesaba todo lo que había a nuestro alrededor y nos hacía humanos, y siempre lo abordaba con originalidad y cercanía, como se puede ver en otros títulos suyos: Defensa del secreto, Encontrarse, Inteligencia del sueño. La vocación profética de la filosofía, Elogio del riesgo, Potencia de la dulzura…
Como ya comentamos, sus colegas elogiaban su amabilidad y gentileza, su pasión por vivir y su arrojo, y así la recuerda Fernada Resvinto, una de las fundadoras de Nocturna, editorial argentina especializada en filosofía y psicoanálisis, quien se propuso traducir al español sus libros (ya van tres) tras conocerla en un congreso: “Anne decía que, frente a la violencia del mundo, la dulzura es un poder infinito. Se trata de una virtud que pertenece a la infancia y es el nombre secreto de la belleza y de lo místico”… Y así nos la imaginamos: dulce y a flor de piel, a pesar de que en las fotos nos muestre un ademán severo, más bien, hierático.
P.S. Nos parece interesante la visión de las dos traductoras principales del libro —Karina Macció y Fernanda Resvinto— al relacionar la palabra traducir con arrimar y a rimar, y así lo comentan en una nota previa, donde dan cuenta del enorme esfuerzo por vertir el complejo estilo de Anne al español, que era su lengua del corazón, y convertir En caso de amor en una escritura amiga, como pretendían, y por lo tanto, en una lectura amiga.
Hemos de señalar también que la editorial Lumen, al publicar el libro en España, ha conservado la versión argentina —no sé si total o en parte—, por lo que nos tropezaremos con valijas, celulares y el uso del vos en los diálogos. El provechoso prólogo de Sara Torres, por otra parte, va dirigido a las lectoras. No sé si se me habrá tomado como un intruso —yo, varón, al fin y al cabo— al inmiscuirme en este libro, que seguirá a mi lado, esperando nuevos títulos de esta mujer que nos ha conquistado después de muerta.
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