Mejor que el ratatouille: el plato vegano mallorquín que la primavera pide y que nada envidia al pisto
Quizá en España necesitaríamos haber tenido una rata cocinera propia para que el mundo pusiera al pisto por las nubes. No tuvimos esa suerte, claro. Y, por eso, millones de personas conocen en el mundo el ratatouille francés que la película de dibujos animados de Pixar popularizó. Lo curioso es que, lo que sale en la película, no es un ratatouille, sino un tian de verduras, pero no nos vamos a poner pejigueros por eso. Lo pejiguero viene porque tenemos grandes platos en la cocina española igual de buenos y, por desgracia, no tan conocidos. El pisto, no obstante, sí es muy popular y tiene decenas de versiones locales, pero el plato del que hoy queremos hablaros es algo menos conocido, aunque para los habitantes de las Islas Baleares es de sobra familiar: el tumbet. Popularmente se lo conoce como tumbet mallorquín, aunque también se prepara en Ibiza y Menorca, pues no deja de ser una receta de máximo aprovechamiento hortelano y 100% vegana que podemos resolver, ahora que ya hay verduras todo el año, cuando nos apetezca. Es cierto que es un plato que, en origen, era puramente veraniego pues lleva tomate, berenjena, pimiento y calabacín, varias hortalizas que son muy estivales, pero eso no quita que podamos ahora hacer un tumbet en cualquier momento del año. Además, es más completo de lo que parece, pues también lleva patata, por lo que podemos resolver un primer plato más potente sin esfuerzo con ingredientes muy baratos o servirlo como guarnición de carnes o pescados. En esencia no deja de ser una fritura de hortalizas. Primero le damos candela a las berenjenas, cortándolas en rodajas no muy finas y, como siempre que las trabajamos, las salamos y dejamos sudar un buen rato, para luego secarlas con papel absorbente. Después de eso, cortamos el resto de verduras en rodajas finas. La gracia del tumbet es freír las verduras por separado, para así no mezclar el sabor en el aceite, y respetando sus puntos y texturas. Cuando estén todas fritas, las emplatamos como más nos guste, aunque lo tradicional es poner la patata en la base, y sobre ella colocar la berenjena, el pimiento y el calabacín, rematando la faena con una salsa de tomate. Imágenes | DAP En DAP | Recetas baleares En DAP | Pisto manchego - La noticia Mejor que el ratatouille: el plato vegano mallorquín que la primavera pide y que nada envidia al pisto fue publicada originalmente en Directo al Paladar por Jaime de las Heras .

Quizá en España necesitaríamos haber tenido una rata cocinera propia para que el mundo pusiera al pisto por las nubes. No tuvimos esa suerte, claro. Y, por eso, millones de personas conocen en el mundo el ratatouille francés que la película de dibujos animados de Pixar popularizó.
Lo curioso es que, lo que sale en la película, no es un ratatouille, sino un tian de verduras, pero no nos vamos a poner pejigueros por eso. Lo pejiguero viene porque tenemos grandes platos en la cocina española igual de buenos y, por desgracia, no tan conocidos.
El pisto, no obstante, sí es muy popular y tiene decenas de versiones locales, pero el plato del que hoy queremos hablaros es algo menos conocido, aunque para los habitantes de las Islas Baleares es de sobra familiar: el tumbet.
Popularmente se lo conoce como tumbet mallorquín, aunque también se prepara en Ibiza y Menorca, pues no deja de ser una receta de máximo aprovechamiento hortelano y 100% vegana que podemos resolver, ahora que ya hay verduras todo el año, cuando nos apetezca.
Es cierto que es un plato que, en origen, era puramente veraniego pues lleva tomate, berenjena, pimiento y calabacín, varias hortalizas que son muy estivales, pero eso no quita que podamos ahora hacer un tumbet en cualquier momento del año.
Además, es más completo de lo que parece, pues también lleva patata, por lo que podemos resolver un primer plato más potente sin esfuerzo con ingredientes muy baratos o servirlo como guarnición de carnes o pescados.
En esencia no deja de ser una fritura de hortalizas. Primero le damos candela a las berenjenas, cortándolas en rodajas no muy finas y, como siempre que las trabajamos, las salamos y dejamos sudar un buen rato, para luego secarlas con papel absorbente. Después de eso, cortamos el resto de verduras en rodajas finas.
La gracia del tumbet es freír las verduras por separado, para así no mezclar el sabor en el aceite, y respetando sus puntos y texturas. Cuando estén todas fritas, las emplatamos como más nos guste, aunque lo tradicional es poner la patata en la base, y sobre ella colocar la berenjena, el pimiento y el calabacín, rematando la faena con una salsa de tomate.
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