«Estoy acostumbrada a estar con…»: Rechaza a su cita de ‘First Dates’ por su físico, y la respuesta es maravillosa

El amor en pantalla sigue sirviéndose a la carta. Desde su estreno en 2016, First Dates se ha consolidado como uno de los programas más singulares y duraderos de la televisión española. Su fórmula, tan sencilla como efectiva, ha enamorado a una audiencia fiel que cada noche sintoniza Cuatro para ver si el amor surge ... Leer más

Mar 27, 2025 - 14:52
 0
«Estoy acostumbrada a estar con…»: Rechaza a su cita de ‘First Dates’ por su físico, y la respuesta es maravillosa

El amor en pantalla sigue sirviéndose a la carta.

Desde su estreno en 2016, First Dates se ha consolidado como uno de los programas más singulares y duraderos de la televisión española. Su fórmula, tan sencilla como efectiva, ha enamorado a una audiencia fiel que cada noche sintoniza Cuatro para ver si el amor surge entre desconocidos que comparten una cena. El restaurante, con su estética cuidada y su atmósfera acogedora, ha sido testigo de cientos de encuentros, desencuentros y alguna que otra chispa.

El secreto de su éxito reside en esa mezcla de humor, ternura, incomodidad y esperanza que se cuela en cada velada. Hay algo muy humano en observar cómo dos personas se enfrentan al vértigo de conocerse, de intentar gustarse, de decidir si merece la pena una segunda cita. Y en medio de todo, la presencia cercana de Carlos Sobera aporta el toque perfecto de complicidad y serenidad.

Además, el programa ha sabido reinventarse con el tiempo, incorporando nuevos formatos, temáticas y perfiles cada vez más diversos. Lo que parecía una propuesta ligera se ha convertido en un fenómeno que genera conversación constante en redes sociales. Como prueba, la cita de esta semana entre Mar y Manu, que no dejó indiferente a nadie.

Cuando el carácter choca con las expectativas.

Las puertas del emblemático restaurante volvían a abrirse una semana más para recibir a Mar (48), una empresaria de Tarragona con una personalidad arrolladora. »Tengo mucho mucho carácter», advertía nada más llegar. Regenta un centro de estética y se define como una mujer luchadora que no ha parado de trabajar.

Mar no se andaba con rodeos a la hora de explicar qué buscaba en su cita ideal: »respetuoso, llamativo, fibrado, alto, elegante y con ganas de hacer cosas». Y es que para ella, el físico también cuenta, y mucho. Por eso, cuando vio a Manu (54), vigilante de seguridad y apasionado del deporte, no pudo ocultar su decepción. »No es para nada mi tipo, estoy acostumbrada a estar con escoltas de famosos, hombres de 120 kilos», sentenciaba.

A pesar del desencanto inicial, la cita arrancó con cierto buen rollo gracias a un tema en común: el amor por los animales. »Tiene que ser muy cariñosa porque el tener animales es dar y recibir cariño. Y eso me gusta mucho de ella», confesaba Manu. Pero ese punto de conexión no fue suficiente para compensar lo que para Mar eran carencias importantes.

Demasiadas diferencias para un mismo plato.

Ambos compartían también afición por el gimnasio, aunque Mar no parecía impresionada con el estado físico de su acompañante. »Se cuida pero no lo que yo estoy acostumbrada a ver», comentaba sin filtros. Y lo que a Manu le parecía tierno —su vínculo con su perro— a Mar le resultaba una señal de dependencia excesiva. »Está muy sometido a su animal y al trabajo», criticaba.

En la conversación surgió pronto el tema de lo que ambos esperaban encontrar en el programa. »Una persona con que acabar el resto de mi vida, algo serio. Soy una persona de las antiguas», decía él. Aunque la catalana apreciaba que Manu valorara el carácter fuerte, la distancia entre ellos seguía creciendo. Especialmente cuando se habló de hijos: él no tenía, y ella es madre de dos jóvenes de 24 y 16 años.

»Que te encanten los niños en cinco minutos es muy fácil, una cosa es tener hijos y saber lo que es ser madre», soltó Mar, evidenciando su escepticismo. La cita ya parecía haber tocado techo, pero todavía quedaba una diferencia más que terminaría por hacer imposible cualquier acercamiento: el nivel económico.

Un “no” tan claro como elegante.

Mar no disimuló su decepción al saber que Manu no tenía la estabilidad que ella esperaba en un compañero de vida. »Yo buscaba a alguien con casa y con todo en condiciones, no a uno que necesite a una mujer para que le ayude a viajar», afirmó tajante. La catalana tenía muy claro lo que quería… y lo que no.

Como ya es habitual en el desenlace del programa, ambos debían decidir si querían volver a verse en una segunda cita. Manu, pese a todo, optó por el “sí”. Pero Mar, con la misma firmeza que había mostrado durante toda la noche, lo rechazó. No encajaban, ni en estilo de vida, ni en aspiraciones, ni en prioridades.

Una vez más, First Dates mostró que encontrar pareja no es tan fácil como compartir una cena. Pero también recordó que, incluso entre rechazos y decepciones, sigue habiendo espacio para conocerse mejor y, por qué no, para intentarlo otra vez… con otra persona.