Luna de guerra, de Jean Van Hamme y Hermann

Recomendamos Luna de guerra, una violenta parábola que ha adquirido más vigencia que nunca. Lujosamente editada por cARTEm Comics.

Mar 27, 2025 - 11:19
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Luna de guerra, de Jean Van Hamme y Hermann
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Edición original: Lune de guerre (Dupuis. Enero, 2000)
Edición nacional: Luna de guerra. cARTEm Cómics. Marzo, 2025
Guion: Jean Van Hamme
Dibujo: Hermann (Hermann Huppen)
Color: Hermann
Traducción:: Lorenzo Díaz
Formato y precio: Cartoné. 72 páginas. 24€

Las gambas de la ira

«Nunca es triste la verdad, lo que no tiene es remedio».
Joan Manuel Serrat

Si quieren saber cómo son los criminales que gobiernan el mundo, en Luna de guerra de Jean Van Hamme y Hermann hallarán el perfil detallado de algunos de ellos. Y no hablo solo de Kim Jong-Un, Putin, Netanyahu, Trump y compañía… En cualquier gran empresa privada, corporación, holding, multinacional o emporio público hay algunos individuos – hombres y mujeres – como los que estos autores describen con tanta lucidez en sus páginas. Encontramos desechos morales y sociales como los que participan en esta absurda matanza que acaba sirviendo de reflejo de la condición humana y que nos hace temer por el futuro, o por lo menos, por el sentido de la existencia de nuestra especie.

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La anécdota argumental parte de un suceso que ocurrió realmente, al menos en las primeras fases de la historia. Una discusión sobre la calidad del menú de un banquete de bodas entre un restaurador y su cliente acaba con el intento del primero de retener a una de las invitadas para asegurar el pago de la factura. Al final la situación no llegó a las últimas consecuencias, pero al guionista Van Hamme, a quien le habían contado la anécdota, le sirvió para elucubrar que hubiese sucedido si las partes del conflicto no hubiesen cedido. Y este es el punto de partida de Luna de guerra. Con la indispensable ayuda de Hermann, el guionista coloca unos personajes perfectamente definidos en esta situación límite y el resultado es una catástrofe que nos define con toda precisión como seres irracionales.

A menudo se ha comparado Luna de guerra con el impresionante film de Sam Peckinpah titulado Perros de paja (1971), pero a diferencia de lo realizado por el cineasta norteamericano en el cómic no se limita a describir una situación límite entre gente más o menos convencional, en Luna de guerra los roles familiares y sociales de cada personaje están perfectamente definidos; los líderes de empresa, los segundos al mando, los consortes, los subordinados, los aprovechados e incluso los neutrales que con su cínica posición de observadores acaban siendo cómplices de todo. Además, los autores se fijan especialmente en las víctimas, en los que normalmente están en una posición de debilidad y a los que, en momentos de conflicto, su precariedad se acentúa siendo los primeros y los principales damnificados. Luna de guerra es también un tratado sobre las relaciones familiares, sobre lo que aguantamos en nombre del parentesco, de la sangre y lo inhumanos que pueden ser los comportamientos de unos seres que se supone deben amarnos, cuidarnos y protegernos.

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Cualquier obra de arte – y este cómic sin duda lo es – se asimila de manera diferente según la época y las circunstancias de los receptores. Es demoledor comprobar cómo la obra de Van Hamme y Hermann es aún más vigente y visionaria que cuando se realizó, significativamente en el año 2000, y que su mensaje ha adquirido infinidad de connotaciones angustiosas, contemporáneas y muy reveladoras.

En el apartado narrativo y gráfico, Hermann hace un trabajo impresionante. La elección de usar el color directo y de componer sus personajes casi sin la ayuda de la tinta china contribuye a que toda la obra sea más orgánica, más visceral, con figuras humanas que parecen surgir del terreno, de la oscuridad de la noche, de la nada. Sus páginas están divididas en un esquema mayoritario de tres tiras irregulares con tres o más viñetas cada una, a menudo superpone algunas viñetas en cada tira y en general todo este entramado nos produce la sensación de un ritmo sostenido, sin pausa, a veces infernal.
Sus personajes son reconocibles Sus rostros reflejan la tormenta interior que están viviendo cada uno de ellos y adoptan posturas corporales muy expresivas y delatadoras. Es asombrosa la viñeta de la mujer del terrateniente, Adrienne Maillard, donde se la muestra sentada, ensimismada, en silencio, hierática, absolutamente tensa y ajena a todo el caos desencadenado a su alrededor. Una definición perfecta de lo que vive esta mujer en su realidad cotidiana…

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El color es apagado, apastelado, pero con una gran variedad cromática que bascula desde los ocres, verdes, naranjas y marrones de las escenas diurnas a los grises y azules intensos de las secuencias nocturnas, absolutamente impresionantes. La parte final se tiñe de naranjas y rojos; ígneos y sanguíneos.
El extraordinario trabajo artístico y narrativo de Hermann Huppen contribuye decisivamente a que Luna de guerra funcione como un antiguo reloj suizo, como un mecanismo perfectamente engranado: siempre acertado, siempre a tiempo.

Jean Van Hamme (1939) nació en Bruselas. Acaba de cumplir en enero 86 años. Después de realizar sus estudios universitarios como ingeniero comercial y tener el grado de agregado en economía política, empezó su carrera profesional en el sector ferroviario y eléctrico donde llegó a ejercer de puestos de gran importancia en los departamentos comerciales y de marketing de la empresa Philips. En 1976 abandona el entorno empresarial para dedicarse en exclusiva a la escritura. Antes ya había publicado sus primeros guiones para el dibujante Paul Cuvelier, concretamente Corentin y Epoxy. Trabajó también para diversos dibujantes como Dany y André Chéret en series como Histoire sans héros o Domino.
En 1977 empieza su serie de novelas titulada Largo Winch de las que realizará también los guiones del cómic dibujado por Philipe Francq, a partir de 1990. Y en 1977, también, inicia su serie más reconocida y apreciada; Thorgal de la que, junto al extraordinario dibujante polaco Grzegorz Rosinski, publicará 36 álbumes.

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Otro de los grandes éxitos de Van Hamme es la serie XIII – que tiene un punto de partida claramente inspirado en la novela de Robert Ludlum titulada The Bourne Identity – una serie dibujada por William Vance y de la que llegarán a realizar 19 álbumes. Otros trabajos destacados de este prolífico guionista y novelista son El gran poder de Chninkel junto a Rosinski, Los maestros cerveceros con dibujos de Francis Vallés, S.O.S. Bienestar (o Felicidad) junto a Griffo y la serie Wayne Shelton con el arte de Christian Denayer. Otro capítulo destacado de su curriculum lo encontramos en 1996 cuando, junto a Ted Benoit, retoma la serie de Edgar Pierre Jacobs llamada Blake et Mortimer, en suspenso a causa de la muerte de su creador. Un relanzamiento que obtuvo un gran éxito comercial que le llevó a realizar tres álbumes más junto a varios dibujantes y del que participarían también otros equipos creativos con algunas titulos añadidos. El último episodio de su paso por esta recreación de esta saga se titula La Flèche Ardente (2023), dibujado por el tándem formado por Étienne Schréder y Christian Cailleaux; es una continuación del álbum inaugural de la saga de titulado Le rayon U (1943), realizado por su autor E.P. Jacobs. En 2024, se publica el decimocuarto tomo de la serie Wayne Shelton titulado L’Or de Saigon, dibujado por Christian Denayer.

Actualmente Jean Van Hamme está semiretirado pero sigue controlando varias de sus series y los diferentes productos y royalties que éstas generan.

Por su parte, Hermann (Hermann Huppen) nace en 1938 en la población belga de Bévercé. En 1951 se traslada a vivir a Bruselas donde estudia ebanistería, arquitectura y diseño de interiores. En esta misma época empieza a cursas estudios de dibujo y pintura en la Academia de Bellas Artes de St. Gilles. En 1957 se traslada a Canadá para trabajar de ayudante de arquitecto. Vuelve a Bélgica en 1960 y es cuatro años más tarde cuando su vida da un vuelco; se casa con la hermana de Philippe Vandooren, futuro director editorial de Dupuis, que en esta época dirige un semanario llamado Plein Feu donde Hermann, decidido a hacer carrera en el mundo del cómic, entrega su primer trabajo titulado Histoire en able. Estos primeros trabajos llaman la atención del autor y guionista Greg (Michel Reigner) que lo ficha para su estudio – donde debutan artistas como Dupa (Luc Dupanloup), Robert Pire, Dany (Daniel Henrotin) o Mittéï (Jean Mariette), entre otros – y allí Hermann dibuja algunos episodios de Les Belles Histoires de l’oncle Paul. Para la revista Le Journal de Tintin, en 1966, Greg empieza a escribir, pensando en Hermann, la serie Bernard Prince (1966-2010), convirtiéndose en los dos autores de esta primera gran epopeya naturalista del cómic europeo y entregando los 13 primeros álbumes de los 18 que consta la saga. Hermann la retomará en el último tomo, con guión de su hijo Yves H, en una aventura que se titula Menace sur le fleuve (2010).

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En paralelo, Hermann realiza los dos primeras historias de la serie Jugurtha y en 1969, también junto a Greg, crea el western titulado Comanche (1969-2002) de los que realiza el arte de los 10 primeros tomos, hasta 1983, cuando decide centrarse exclusivamente en sus series creadas, escritas y dibujadas en solitario. La etapa de Greg y Hermann en Comanche permanece como uno de los grandes westerns del cómic europeo, como una de las grandes series de la bande dessinée.

En 1977, estrena su primera serie como autor completo, se trata de Jeremiah que sigue publicando en la actualidad y que consta de más de una cuarentena de álbumes. Su segunda gran serie se titula Les Tours de Bois-Maury (1982-2012) donde dibuja en enorme y magnífico fresco de la época medieval y realiza 15 álbumes que se engloban en lo más interesante y espectacular del cómic histórico mundial. También se embarca en varios historias autoconclusivas o tomos unitarios como la recopilación de 4 historias breves agrupadas en un álbum llamado Abominable (1988) o los one shot titulados Missié Vandisandi (1991), Sarajevo-Tango (1995), Caatinga (1997) y On a tué Wild Bill (1999). El nuevo siglo le pilla colaborando con el gran guionista Jean Van Hamme en una terrible historia unitaria titulada Lune de guerre (2000) y a partir de entonces se dedica básicamente a dibujar los guiones confeccionados por su hijo Yves Huppen que firma como Yves H. De toda esta colaboración destaca la serie Duke (2017-2023) un western crepuscular del que se han publicado 7 álbumes, la reciente Brigantus (2024-2025), un peplum enérgico del que han estrenado dos entregas, por el momento, y varias historias unitarias como Liens de sang (2000); Manhattan Beach (2002); The Girl from Ipanema (2005); Une nuit de pleine Lune (2011); Retour au Congo (2013); Sans pardon (2015) u Old Pa Anderson (2016).
En 2016 recibe el Grand Premio del Salón Internacional de Cómic de Angoulême al conjunto de su impresionante carrera.

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La edición técnica y material de este hermoso álbum a cargo de cARTEm Cómics es casi perfecta. El libro es en cartoné, tiene un tamaño más que generoso, esta impreso de una manera excelente y cuenta con un papel de calidad. A parte incluye un breve texto introductorio del mismo Jean Van Hamme, además de un prólogo de Pako Domínguez y un epílogo de Diego García Rouco. El precio es algo elevado, pero se compensa con la inmensa calidad de la obra y del producto, el aspecto más discutible es el de la rotulación algo pobre y rutinaria.

Luna de guerra de Jean Van Hamme y Hermann es una obra magnífica, indispensable y muy dolorosa. En sus páginas están descritas las peores miserias de la condición humana y reflejan creencias, actitudes y comportamientos que contribuyen a la expansión de la injusticia, la penuria y el dolor por todo nuestro planeta.
No hay ninguna esperanza en las tres viñetas finales de la obra, simplemente la descripción de la manera cómo la humanidad ha sobrevivido a pesar de los energúmenos que han ostentado el poder tanto históricamente como en la actualidad. Solo nos muestran cómo algunos, de la forma más azarosa posible, podemos escapar momentáneamente de la barbarie para consolarnos mutuamente y, quizás, labrarnos un efímero futuro. Hasta que los monstruos vuelvan a desencadenar la próxima crisis, hasta la próxima luna de guerra…

Salut!

Lo mejor

• La terrible vigencia de la obra.
• El extraordinario ritmo narrativo.
• Unas escenas nocturnas que quitan el hipo.

Lo peor

• Una rotulación que no hace justicia a la calidad de la obra.