Había una vez un niño
La primera novela de Mikel Guerendiain reconstruye una de las mayores evasiones carcelarias de Europa: la del penal de San Cristóbal (Navarra) el 22 de mayo de 1938. Los evadidos pusieron rumbo a la frontera, y durante días el monte se convirtió en el escenario de una auténtica cacería humana. En este making of Mikel... Leer más La entrada Había una vez un niño aparece primero en Zenda.

La primera novela de Mikel Guerendiain reconstruye una de las mayores evasiones carcelarias de Europa: la del penal de San Cristóbal (Navarra) el 22 de mayo de 1938. Los evadidos pusieron rumbo a la frontera, y durante días el monte se convirtió en el escenario de una auténtica cacería humana.
En este making of Mikel Guerendiain Azpiroz cuenta el origen de Mauro (Pepitas).
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Había una vez un niño. Un niño que tuvo la suerte de vivir en un pequeño pueblo, rodeado de campos, vacas y el sonido de las ranas al inicio del verano. Que jugaba a arcos y flechas y de mayor quería ser película. Un niño que no tenía móvil. Tampoco existían. Qué suerte la de aquel niño. Aquel niño era muy observador. Conversaciones, miradas, gestos. Todo le servía. Después guardaba para sí todas y cada una de las historias que iba escuchando por las calles mal cementadas de aquel pueblo. Como, por ejemplo, la de aquellos hombres asesinados a bocajarro y enterrados en un campo a la entrada del pueblo. Es posible que ese sea el germen del que nace la novela Mauro.
Las condiciones del penal (reconocidas más tarde por los propios guardianes y responsables del edificio) eran pésimas. Al frío había que sumarle una hambruna atroz, chinches por doquier y muertes por enfermedades de todo tipo un día sí y otro también. Los administradores evadían dinero destinado a la comida de los presos y alguno se llegaría a comprar tres casas en Cádiz con el dinero robado. Varios de los presos lo tenían claro: no había otra solución que huir.
Los datos lo son todo. Así lo afirma el director del penal en un momento de la novela. Y los datos de la fuga son elocuentes. El 22 de mayo constan en el registro de la cárcel un total de 2487 presos. De ellos 800 se atreverán a fugarse. El resto no lo tiene tan claro y decide quedarse. De los que optan por echarse al monte y correr, 206 serán asesinados indiscriminadamente durante las siguientes semanas por los montes del norte de Navarra. Una cacería en toda regla. Otros serán apresados y devueltos al penal. De estos últimos, 14 serán fusilados, ya en el fuerte, en un juicio que nunca lo fue. Sin embargo, y sorprendentemente, tres de los que huyeron llegarán a la frontera. Hay indicios de que pudo haber un cuarto.
Esta novela, con todas las licencias posibles que proporcionan la narrativa, la ficción y la imaginación, trata de dar vida a posibles personajes que pudieron vivir y presenciar aquel traumático suceso. Una huida desesperada que nació desde la verde blancura de la esperanza y que acabaría impregnándose únicamente del negro más oscuro. Una novela escrita desde la distancia, el respeto a un acontecimiento histórico tan trágico y con gran dosis de invención.
Es esta una novela con nombre de hombre, Mauro, pero en la que quizá Mauro sea el personaje menos importante de la novela. O no. Ni el autor está realmente seguro. Paradojas de la creación.
Por las páginas de este libro recorren las historias de docena y media de hombres y mujeres cuyas vidas sufren el vacío que proporciona la ira, la indecisión, el miedo y la mentira. Entre los personajes están varios presos que se dan a la fuga. De diferentes edades, de distintas procedencias, con muy variadas maneras de enfrentarse al mundo. Piezas fundamentales son también los perseguidores, alguno de ellos con la firme convicción de que hay que acabar como sea con todos y cada uno de los fugados. Sin miramientos. También están, y puede que sean los que conforman en realidad la narración de esta novela, los hombres y mujeres que —en la imaginación del escritor— pudieron vivir en los pueblos que recorren la geografía montañosa que va desde Pamplona hasta la frontera francesa. Hombres y mujeres cuyas existencias se cruzarán con los fugados y los perseguidores, cambiando el destino de unos y otros para siempre. Personajes, todos ellos, a los que les rodea una especie de fatalidad, de tragedia al no saber —o no poder— encontrar un sentido al sinsentido de la vida.
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Autor: Mikel Guerendiain Azpiroz. Título: Mauro. Editorial: Pepitas. Venta: Todos tus libros.
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