'Sin perdón' fue la culminación de un círculo que Clint Eastwood empezó a trazar 16 años antes en otro western: 'El fuera de la ley'

Qué distingue a un autor de un artesano suele estar en la especialidad, desde un estilo visual muy impuesto hacia el énfasis a un género o simplemente estar incidiendo en un mismo punto en las historias que decide contar. Puede ser incluso desde qué óptica decide enfocar las historias, explorando los ángulos que otros no consideran o no asumen como importantes. De ahí que sea tan fácil pensar en Clint Eastwood como un autor, aunque es posible que se vea a él mismo como un artesano contador de películas más. Porque es cierto que al dar el salto como director ha practicado géneros como el western o el thriller que ha explotado bastante de la mano de cineastas como Sergio Leone o Don Siegel, o ha tenido querencia por hacer contemporáneos la clase de melodramas que también llegaba a hacer su admirado John Ford. Aun así, es fácil ver como las influencias de todos ellos terminan transformadas por sus inquietudes personales, quisiera plasmarlas conscientemente o no. Su primera película fue demasiado irregular para mostrarlo, pero ya en ‘Infierno de cobardes’ se aprecia una perspectiva bastante concreta no sólo sobre el género, sino con la violencia con la que ha tenido que convivir en su filmografía como actor. Un replanteamiento de las enseñanzas de sus colaboradores favoritos para elaborar una historia de reparación y justicia con ánimo casi sobrenatural. Parece, sin embargo, un poderoso arrebato que brilla sin duda como elemento aislado, mientras que si queremos ver el inicio de un camino por parte de un autor que se estudia a sí mismo y su relación con la pantalla tenemos que fijarnos en su película posterior. No pocos prefieren ‘El fuera de la ley’ a la anterior película (Morgan Freeman por ejemplo), y no es complicado entender por qué. Eastwood comienza aquí a trazar un círculo sobre su relación con el cine del Oeste que decidirá concluir en una obra maestra absoluta varias décadas después. La historia de un antiguo soldado que elige la vía de la venganza extrema después de que, tras años retirado con su familia, esta es masacrada por un pelotón guerrillero conectado con el bando contrario. No es complicado verla como una variación del clásico film de venganza que habría hecho con Siegel en la década de los setenta, o un intento de explorar el mundo interior y el punto de inflexión de su hombre sin nombre en la trilogía del Dólar de Leone. Eastwood mantiene el fuego de su primer western como cineasta, con un viaje incluso más personal para su personaje y diferentes motivaciones políticas que desembocan en duelos de lo más intensos y balas volando pro doquier. El actor y director sabe realzar también la crudeza hasta en su propio aspecto, dotándose de una barba más gruesa y el reconocible look con dos pistolas que se ha vuelto referencia. La guerra interminable de Josey Wales Es lo que opta por enfatizar después lo que termina dejando en segundo plano las inquietudes de sus maestros y empiezan a imponerse las suyas propias. Con el tiempo Eastwood ha ido hablando de ‘El fuera de la ley’ como una cinta antibélica precisamente por acentuar el hecho de que esta nunca se acaba para gente como Josey Wales. Su negativa a conceder la derrota durante largo tiempo, la pulsión por la violencia cómo único camino para la reparación. Sólo cuando al final Josey Wales es dado por muerto cuando el personaje puede sentirse liberado, en incluso empezar a considerar que él, igual que todos los que combatieron, murieron en aquella Guerra de Secesión. Esas reconsideraciones de la violencia y de la romántica visión del pistolero justiciero son un gran ejemplo del revisionismo que Eastwood aplica al western, además de a sí mismo y a lo que ha contribuido al cine americano. Sus películas posteriores han tenido más o menos interés en reconfigurar todo esto, quedando la línea mucho más clara en sus posteriores aproximaciones al western. Cabe señalar también ese paso intermedio en ‘El jinete pálido’, su propia versión de ‘Raíces profundas’, donde recoge el guante revisionista de aquel clásico además del suyo propio para explorar con más madurez si cabe los conflictos. En Espinof Cuando los directores deciden despedirse del público. La gran diferencia entre un testamento cinematográfico y una película final La eclosión definitiva de todo aquello que estaba asomando en ‘El fuera de la ley’, y que se convierte casi en la tesis desde la que explorar al director, se encuentra en ‘Sin perdón’. Una cima del western crepuscular, y del género en general, donde se traza el camino inverso de aquella película. Su William Munny siente en sus carnes el peso de toda una vida de violencia que esperaba dejar atrás, pero debe retomar por penurias económicas y la necesidad de reparar una injusticia terrible. Con aires mucho más reflexivos, sin dejar de lado la excelente artesanía que se espera de un experto

Apr 4, 2025 - 14:38
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'Sin perdón' fue la culminación de un círculo que Clint Eastwood empezó a trazar 16 años antes en otro western: 'El fuera de la ley'

'Sin perdón' fue la culminación de un círculo que Clint Eastwood empezó a trazar 16 años antes en otro western: 'El fuera de la ley'

Qué distingue a un autor de un artesano suele estar en la especialidad, desde un estilo visual muy impuesto hacia el énfasis a un género o simplemente estar incidiendo en un mismo punto en las historias que decide contar. Puede ser incluso desde qué óptica decide enfocar las historias, explorando los ángulos que otros no consideran o no asumen como importantes.

De ahí que sea tan fácil pensar en Clint Eastwood como un autor, aunque es posible que se vea a él mismo como un artesano contador de películas más. Porque es cierto que al dar el salto como director ha practicado géneros como el western o el thriller que ha explotado bastante de la mano de cineastas como Sergio Leone o Don Siegel, o ha tenido querencia por hacer contemporáneos la clase de melodramas que también llegaba a hacer su admirado John Ford. Aun así, es fácil ver como las influencias de todos ellos terminan transformadas por sus inquietudes personales, quisiera plasmarlas conscientemente o no.

Su primera película fue demasiado irregular para mostrarlo, pero ya en ‘Infierno de cobardes’ se aprecia una perspectiva bastante concreta no sólo sobre el género, sino con la violencia con la que ha tenido que convivir en su filmografía como actor. Un replanteamiento de las enseñanzas de sus colaboradores favoritos para elaborar una historia de reparación y justicia con ánimo casi sobrenatural. Parece, sin embargo, un poderoso arrebato que brilla sin duda como elemento aislado, mientras que si queremos ver el inicio de un camino por parte de un autor que se estudia a sí mismo y su relación con la pantalla tenemos que fijarnos en su película posterior.

No pocos prefieren ‘El fuera de la ley’ a la anterior película (Morgan Freeman por ejemplo), y no es complicado entender por qué. Eastwood comienza aquí a trazar un círculo sobre su relación con el cine del Oeste que decidirá concluir en una obra maestra absoluta varias décadas después. La historia de un antiguo soldado que elige la vía de la venganza extrema después de que, tras años retirado con su familia, esta es masacrada por un pelotón guerrillero conectado con el bando contrario.

No es complicado verla como una variación del clásico film de venganza que habría hecho con Siegel en la década de los setenta, o un intento de explorar el mundo interior y el punto de inflexión de su hombre sin nombre en la trilogía del Dólar de Leone. Eastwood mantiene el fuego de su primer western como cineasta, con un viaje incluso más personal para su personaje y diferentes motivaciones políticas que desembocan en duelos de lo más intensos y balas volando pro doquier. El actor y director sabe realzar también la crudeza hasta en su propio aspecto, dotándose de una barba más gruesa y el reconocible look con dos pistolas que se ha vuelto referencia.

La guerra interminable de Josey Wales

El Fuera De La Ley 1976 Clint Eastwood

Es lo que opta por enfatizar después lo que termina dejando en segundo plano las inquietudes de sus maestros y empiezan a imponerse las suyas propias. Con el tiempo Eastwood ha ido hablando de ‘El fuera de la ley’ como una cinta antibélica precisamente por acentuar el hecho de que esta nunca se acaba para gente como Josey Wales. Su negativa a conceder la derrota durante largo tiempo, la pulsión por la violencia cómo único camino para la reparación. Sólo cuando al final Josey Wales es dado por muerto cuando el personaje puede sentirse liberado, en incluso empezar a considerar que él, igual que todos los que combatieron, murieron en aquella Guerra de Secesión.

Esas reconsideraciones de la violencia y de la romántica visión del pistolero justiciero son un gran ejemplo del revisionismo que Eastwood aplica al western, además de a sí mismo y a lo que ha contribuido al cine americano. Sus películas posteriores han tenido más o menos interés en reconfigurar todo esto, quedando la línea mucho más clara en sus posteriores aproximaciones al western. Cabe señalar también ese paso intermedio en ‘El jinete pálido’, su propia versión de ‘Raíces profundas’, donde recoge el guante revisionista de aquel clásico además del suyo propio para explorar con más madurez si cabe los conflictos.

La eclosión definitiva de todo aquello que estaba asomando en ‘El fuera de la ley’, y que se convierte casi en la tesis desde la que explorar al director, se encuentra en ‘Sin perdón’. Una cima del western crepuscular, y del género en general, donde se traza el camino inverso de aquella película. Su William Munny siente en sus carnes el peso de toda una vida de violencia que esperaba dejar atrás, pero debe retomar por penurias económicas y la necesidad de reparar una injusticia terrible.

Con aires mucho más reflexivos, sin dejar de lado la excelente artesanía que se espera de un experto en el género, Eastwood deja un testamento definitivo con el que finalmente descansar en paz, al igual con su personaje. Habría sido una película final perfecta, aunque desde entonces hemos tenido varias décadas más de cine de Eastwood. Y ojalá todavía algunos años más mientras siga dando cosas como ‘Jurado Nº2’.

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La noticia 'Sin perdón' fue la culminación de un círculo que Clint Eastwood empezó a trazar 16 años antes en otro western: 'El fuera de la ley' fue publicada originalmente en Espinof por Pedro Gallego .