Hubo una vez una versión de los VHS que tenía mejor calidad de imagen que la de los DVDs. Fracasó por lo de siempre
Aunque creemos que la primera gran batalla por el vídeo doméstico la vivieron el VHS contra el BETA, lo cierto es que no fueron ni siquiera los primeros grandes formatos: ese extraño honor es el del Cartrivision, que en 1972, con una cinta cuadrada, permitía tanto ver películas como grabarlas en aparatos preparados para ello que, teniendo en cuenta la inflación, ahora costarían unos 10.000 euros. Además, Cartrivision tuvo el honor de inventar el videoclub por correo: podías pedir películas como 'El puente sobre el río Kwai' o 'El hombre tranquilo' y te las mandaban a casa, devolviéndolas tras verlas. Mucho tiempo después, Netflix retomó esta idea como revulsivo contra Blockbuster, y vaya que si le funcionó. Pero este no es el único formato de vídeo doméstico olvidado por la historia. Porque todos conocemos el VHS, pero... ¿Alguien se acuerda del D-VHS? La "D" es de "Distinguido" Año 1997. Toda la industria parecía tener claro que el CD -o sea, el formato disco- era el futuro: el DVD ya se vendía en Japón a precios prohibitivos, el compact disc ya había sustituido al casette en la música, PlayStation había hecho olvidar los incómodos cartuchos de las generaciones anteriores de videoconsolas (y supuso un rival real para Nintendo 64)... Era el momento de un cambio que la sociedad vivía como tal. Antes de que Internet lo invadiera todo, quedaba un último aliento para el formato físico. En Espinof El streaming es el presente, pero me parece que aún tiene mucho que aprender del videoclub Lo único que parecía claro es que el VHS ya había durado demasiado, se percibía como antiguo e iba siendo hora de preparar su funeral. Al fin y al cabo era un formato claramente imperfecto, que era incapaz de mostrar la imagen en alta definición que prometía el DVD. ¿O quizá, simplemente, no le dimos otra oportunidad? En diciembre de 1997, para tratar de contrarrestar la tendencia, JVC lanzó un nuevo formato al mercado: el VHS digital o D-VHS, que usaba el mismo formato que todos conocíamos ya, pero le daba un lavado de cara mostrando (y permitiendo grabar) contenido en alta definición. Parece una tontería, pero la calidad de imagen resultante era notablemente mejor que la del DVD. En aquel momento -y aún ahora- el D-VHS era la mejor manera de grabar (o archivar, según como se mire) contenido en alta definición encriptado directamente de la televisión por cable y sin conversión analógica. ¡Es más! Si grabar en alta definición no te importaba en absoluto, lo que en 1997 era relativamente lógico, tenías la ventaja de poder conservar más de 40 horas seguidas televisivas en baja calidad: ¡Perfecto para los coleccionistas y los grabadores compulsivos! Además, si tenías cintas VHS antiguas, los aparatos tenían retrocompatibilidad y te permitían verlas, aunque, obviamente, sin mejoras añadidas. Entonces, si todo pintaba tan bien, ¿qué pasó? El Señor Burns con la gorra hacia atrás Si en 2002 la norma en el DVD era mostrar una resolución de 480p, el D-VHS ya era capaz de mostrar 1080i (algo que, por otro lado, el W-VHS ya hacía en Japón en 1993, pero de manera analógica y no digital). Nada en el mercado podía igualar su calidad de imagen, pero el público general ya se había dejado llevar por la inercia del nuevo formato y no estaba dispuesto a cambiar para volver a algo que se sentía atrasado y lejano, por muchos cantos de sirena con los que les tratara de embaucar. El siglo XXI no inventó lo de no ser tendencia. No fue el único motivo de su fracaso: como habrás visto, era un formato para los muy cafeteros... y, pese a los esfuerzos por hacerse entender, nadie acabó de comprender el porqué de su existencia. Y es que, cuando el formato salió al mercado, los canales no emitían en alta definición. Entonces, ¿para qué querríamos un grabador en HD? La respuesta es clara: porque la imagen que daba, y que se ha conservado incluso hoy en día, era la mejor posible. Sin interferencias ni ruido de ningún tipo: una grabación digital perfecta, que solo fue a mejor con los años. El problema era que, debido al DRM, solo se podía ver en los propios reproductores D-VHS y cambiarlo de formato a posteriori para, por ejemplo, colgarlo en Internet, era complicado. Y en los tiempos donde estábamos aprendiendo qué significaban las siglas "mp3" no queríamos ninguna complicación. En Espinof 'Terminator' por 28.650 euros: por qué el coleccionismo de cintas VHS podría estar a punto de seguir la senda especulativa de los videojuegos retro Se protegió tanto el contenido que uno grababa en su D-VHS, que lo que consiguieron fue que nadie viera muchas más ventajas que con el VHS de toda la vida. Para competir con el DVD, el formato lanzó cintas pre-grabadas (o sea, películas) llamadas D-Theater, que se veían increíblemente bien. Aunque inicialmente no pretendían competir en este campo,

Aunque creemos que la primera gran batalla por el vídeo doméstico la vivieron el VHS contra el BETA, lo cierto es que no fueron ni siquiera los primeros grandes formatos: ese extraño honor es el del Cartrivision, que en 1972, con una cinta cuadrada, permitía tanto ver películas como grabarlas en aparatos preparados para ello que, teniendo en cuenta la inflación, ahora costarían unos 10.000 euros.
Además, Cartrivision tuvo el honor de inventar el videoclub por correo: podías pedir películas como 'El puente sobre el río Kwai' o 'El hombre tranquilo' y te las mandaban a casa, devolviéndolas tras verlas. Mucho tiempo después, Netflix retomó esta idea como revulsivo contra Blockbuster, y vaya que si le funcionó. Pero este no es el único formato de vídeo doméstico olvidado por la historia. Porque todos conocemos el VHS, pero... ¿Alguien se acuerda del D-VHS?
La "D" es de "Distinguido"
Año 1997. Toda la industria parecía tener claro que el CD -o sea, el formato disco- era el futuro: el DVD ya se vendía en Japón a precios prohibitivos, el compact disc ya había sustituido al casette en la música, PlayStation había hecho olvidar los incómodos cartuchos de las generaciones anteriores de videoconsolas (y supuso un rival real para Nintendo 64)... Era el momento de un cambio que la sociedad vivía como tal. Antes de que Internet lo invadiera todo, quedaba un último aliento para el formato físico.
Lo único que parecía claro es que el VHS ya había durado demasiado, se percibía como antiguo e iba siendo hora de preparar su funeral. Al fin y al cabo era un formato claramente imperfecto, que era incapaz de mostrar la imagen en alta definición que prometía el DVD. ¿O quizá, simplemente, no le dimos otra oportunidad? En diciembre de 1997, para tratar de contrarrestar la tendencia, JVC lanzó un nuevo formato al mercado: el VHS digital o D-VHS, que usaba el mismo formato que todos conocíamos ya, pero le daba un lavado de cara mostrando (y permitiendo grabar) contenido en alta definición. Parece una tontería, pero la calidad de imagen resultante era notablemente mejor que la del DVD.
En aquel momento -y aún ahora- el D-VHS era la mejor manera de grabar (o archivar, según como se mire) contenido en alta definición encriptado directamente de la televisión por cable y sin conversión analógica. ¡Es más! Si grabar en alta definición no te importaba en absoluto, lo que en 1997 era relativamente lógico, tenías la ventaja de poder conservar más de 40 horas seguidas televisivas en baja calidad: ¡Perfecto para los coleccionistas y los grabadores compulsivos! Además, si tenías cintas VHS antiguas, los aparatos tenían retrocompatibilidad y te permitían verlas, aunque, obviamente, sin mejoras añadidas. Entonces, si todo pintaba tan bien, ¿qué pasó?

El Señor Burns con la gorra hacia atrás
Si en 2002 la norma en el DVD era mostrar una resolución de 480p, el D-VHS ya era capaz de mostrar 1080i (algo que, por otro lado, el W-VHS ya hacía en Japón en 1993, pero de manera analógica y no digital). Nada en el mercado podía igualar su calidad de imagen, pero el público general ya se había dejado llevar por la inercia del nuevo formato y no estaba dispuesto a cambiar para volver a algo que se sentía atrasado y lejano, por muchos cantos de sirena con los que les tratara de embaucar. El siglo XXI no inventó lo de no ser tendencia. No fue el único motivo de su fracaso: como habrás visto, era un formato para los muy cafeteros... y, pese a los esfuerzos por hacerse entender, nadie acabó de comprender el porqué de su existencia.
Y es que, cuando el formato salió al mercado, los canales no emitían en alta definición. Entonces, ¿para qué querríamos un grabador en HD? La respuesta es clara: porque la imagen que daba, y que se ha conservado incluso hoy en día, era la mejor posible. Sin interferencias ni ruido de ningún tipo: una grabación digital perfecta, que solo fue a mejor con los años. El problema era que, debido al DRM, solo se podía ver en los propios reproductores D-VHS y cambiarlo de formato a posteriori para, por ejemplo, colgarlo en Internet, era complicado. Y en los tiempos donde estábamos aprendiendo qué significaban las siglas "mp3" no queríamos ninguna complicación.
Se protegió tanto el contenido que uno grababa en su D-VHS, que lo que consiguieron fue que nadie viera muchas más ventajas que con el VHS de toda la vida. Para competir con el DVD, el formato lanzó cintas pre-grabadas (o sea, películas) llamadas D-Theater, que se veían increíblemente bien. Aunque inicialmente no pretendían competir en este campo, parecía la única manera de seguir adelante. El problema es que empresas como Warner o Sony pensaron que lanzar sus títulos en otro formato que no fuera el DVD iba a dañar sus ventas en ese formato, y decidieron ignorarlo. Para ellos, aunque la calidad de imagen fuera futurista, era un invento del pasado, ropa de ayer, la Stacy Malibú con un sombrero nuevo. El público pensaba exactamente lo mismo.
La falta de contenido extra, no poder poner dos pistas de audio distintas (impidiendo así no solo los audiocomentarios, sino el descubrimiento de la versión original), reproductores que costaban miles de dólares y eran totalmente distintos entre sí y Netflix decidiendo del todo la batalla cuando empezó a distribuir DVDs por correo, hicieron que D-VHS dejara de fabricarse en 2006, coincidiendo con la salida del HD-DVD. Hablando de formatos que perdieron su guerra...
Foto | Reddit
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La noticia
Hubo una vez una versión de los VHS que tenía mejor calidad de imagen que la de los DVDs. Fracasó por lo de siempre
fue publicada originalmente en
Espinof
por
Randy Meeks
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